Tengo amigos, numerosos y buenos, bien intencionados y luchadores de larga data que, como muchos otros desesperados, claman por la formación de una alianza opositora para enfrentar al PLD en las próximas elecciones. Como en ocasiones anteriores, pero por razones distintas, este llamado y esta aspiración –a mi juicio-no tiene posibilidades o las que tiene son matemáticamente despreciables.

El principal problema de una coalición opositora es que no hay con quien hacerla ni tampoco alrededor de que hacerla. Hay partidos fuera del gobierno pero –exceptuando a Alianza País- no hay partidos de oposición propiamente dicho.

La idea de que el PRM encabece una coalición opositora choca con la realidad de que ese partido no hace oposición, no parece saber a donde va, no entiende el momento que vive el país, no se dan cuenta de lo que se espera de ellos y como los otros a quienes podrían heredar solamente piensan en ellos, sin ningún proyecto de país. Por lo tanto, varios aspirantes y partidos por ventajas y oportunidades coyunturales pueden darse cita en o alrededor del PRM pero jamás vertebrando una coalición opositora como reclama el cuerpo social que sería el legado de la Marcha Verde.

La conducta errática y la pusilanimidad del PRM es tal que, mas de uno, ha llegado a la conclusión de que en lugar de oposición al PLD, hacen de socios y que, por ejemplo, Danilo Medina tiene mas aliados en el PRM que dentro de su propio partido donde enfrenta a Leonel Fernández.

¿Y quienes han sido hasta ahora los que se han prestado para rehabilitar a Medina? ¿Los peledeistas de Leonel? No. Los legisladores del PRM y algunos escombros reformistas. Entonces ¿Como puede uno pensar en el PRM ni en alianza opositora? ¿Alrededor de que plataforma? Parte de lo que tiene la sociedad dominicana turbada y desconcertada es que está harta del PLD, no quiere a Medina ni a su escogido sucesor pero tampoco tiene donde ir. No hay partido de oposición, con posibilidades de torcerle el pulso al poder, a pesar del enorme descontento existente.