Juana es una madre de familia que trabaja en su casa en el capitaleño barrio de Los Guandules y el cuidado de sus hijos e hijas, atendiendo a las mil tareas que exige el cuidado familiar. Y aunque trabaja todo el día y parte de la noche no recibe compensación monetaria por el mismo. El dinero que maneja no le da para satisfacer mínimamente las necesidades de su familia, pues tiene que depender de Miguelito, su compañero y papá de dos de sus 5 hijos e hijas. Y Miguelito, por su parte, de lo que poco que gana en el chiripeo, como vendedor de frutas, aparta una buena parte del dinero para el juego de las quinielas, para compartir tragos con los amigos, para el pago de una deuda tomada al módico 20% de interés mensual, así como para tener contentas a algunas amigas (llamadas “chapiadoras” en el barrio), que le dan su servicios sexuales a cambio de dinero contante y sonante.

Lo que sucede con la familia de Juana y de Miguelito se puede aplicar a lo que acontece con la distribución del presupuesto nacional. El papá Estado y sus tomadores de decisiones en el área económica distribuyen los recursos no según las reales necesidades de las familias y de la población en general, sino según los intereses particulares de la burguesía financiera, de los grandes funcionarios públicos, de las y los legisladores, de los jueces de las altas cortes, así como de las exigencias de los grupos del poder económico, de los que los líderes partidarios son aliados, cómplices y al mismo tiempo dependientes. Por eso, a la mayor parte de la población no le llegan los recursos necesarios para los servicios públicos en las áreas de salud, vivienda, seguridad social, transporte y educación, entre otras.

Los presupuestos nacionales de la última década adolecen de lo mismo: se aumenta cada vez más el gasto, sin que se tengan las fuentes necesarias para hacerlos sostenibles. Por eso, cada año más aumenta la deuda externa, el déficit fiscal, y la deuda interna que representa en la actualidad más de 480,000 millones de pesos solo en el déficit del Banco Central, deuda que tiene su origen en los certificados financieros emitidos para pagar a los ahorrantes a raíz de la quiebra de los bancos Banínter, Bancrédito, entre otros.

Recientemente, en el pasado mes de noviembre,  nos hemos enterado de que al presupuesto general de la nación del 2017 se le han hecho unas modificaciones para priorizar áreas de interés para el gobierno y sus allegados. Según eso le quitaron cerca de 3178 millones de pesos al área de la salud que inicialmente estaban destinados a la reconstrucción de los hospitales. De ese dinero se le asignaron 150 millones más al Senado de la República, 215 a la Cámara de Diputados (quizás para las canastas navideñas), mientras que 1358 millones fueron destinados a la OISOE para supuestamente emplearlos en la construcción de centros de salud. Otras partidas de esos recursos van a diferentes áreas.

La obra de construcción priorizada este año ha sido Punta Catalina. Según el economista José Rijo a esta mega obra, que tenía presupuestado unos 23,000 millones, correspondientes a los 500 millones que fueron tomados en Bonos Soberanos, se le han asignado en total unos RD$43,000 millones. Por eso, el economista tiene la sospecha que han ido a parar a Punta Catalina los 20,000 millones que han sido dejados de pagar en la recapitalización del Banco Central, tal como lo estipula la ley 167-07, promulgada el 13 de julio del 2007, hace ya 10 años.

Ya en diciembre del 2016, La Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE) (1), había criticado que el presupuesto nacional para el año 2017 sería el noveno presupuesto consecutivo que reflejaría déficit (desde el 2008), marcando una tendencia hacia una década de presupuestos deficitarios. El presupuesto del año 2018 seguirá esa misma lógica.

De acuerdo con un comunicado reciente de la Presidencia de la República los gastos corrientes y de capital para el 2018 ascienden a  RD$689,886,224,727, mientras que el déficit financiero a RD$86,999,164,740 y el total erogaciones es de RD$816,565,340,417.

Según lo analizado por el economista José Rijo (2) el presupuesto para el 2018 prevé un déficit de RD$109,300 millones, un 2.8% del producto interno bruto (PIB), lo que indica que el gobierno seguirá su política deficitaria. Para el experto presupuestario se requerirá RD$219,000 millones, de los cuales el gobierno pretende conseguir RD$153,000 millones de financiamiento externo. De ese monto unos RD$115,000 serían colocación de bonos globales. Precisó Rijo, además, que la educación recibiría un incremento de RD$10,686 millones, salud RD$8,198 millones, el Ministerio de Defensa RD$6,327 millones, y para los intereses RD$13,330 millones. Esto hará que los intereses alcancen un monto para el próximo año de RD$126,600 millones, manifestó Rijo Presbot.

Indicó Rijo que el gobierno estima que conseguirá un total de RD$582,000 millones, lo que significa un incremento de un 12% en relación con el 2017. Señaló también que por impuestos el monto alcanzará RD$542,000 millones para el 2018, que es el 13.9% del PIB. Expresó que para el pago de intereses y capital, también llamado pago del servicio de la deuda, se destinará el 44% de los impuestos.

José Rijo señaló, además, que la presión tributara para el 2018, a pesar de las medidas de eficientización de las recaudaciones, no pasa del 14%, lo cual indica que la economía requiere de un pacto fiscal que racionalice y  eficientice los gastos y que, además, haga una revisión profunda del sistema tributario.

En definitiva será necesario seguir presionando para que los tomadores de decisiones en el área económica y política entiendan de una vez por todas de que es necesario re-distribuir el presupuesto, a partir de la decisión de cambiar las prioridades y reducir el eterno endeudamiento externo e interno y el malgasto de los recursos públicos, tal como lo ha planteado la ONG Oxfam. Esto solo será posible en la medida en que vaya surgiendo una sociedad crítica, con instituciones y colectivos con capacidad de incidir en la creación de un proyecto de nación fundamentado en la equidad social, lo que exige la implementación de políticas públicas verdaderamente incluyentes.

Notas:

1.ANJE critica presupuesto 2017: es deficitario, subestima gastos y sobreestima ingresos-1-12-2016. Disponible en: https://www.argentarium.com/veedor/noticias/25197-anje-critica-presupuesto-2017-es-deficitario-subestima-gastos-y-sobreestima-ingresos/

2. Anteproyecto de presupuesto prevé déficit de 2.8% para 2018.17-8-2017. Disponible en: http://hoy.com.do/anteproyecto-de-presupuesto-preve-deficit-de-2-8-para-2018/