Observatorio ético-ciudadano

Cruces, verdugos, cirineos y luces

Por Franklin Pimentel Torres

Mientras escribo es Viernes Santo y me pareció oportuno compartir unas reflexiones con las y los lectores de Acento y de quienes siguen el blog de la Red de Educación Ética y Ciudadana (REDETYC). En el día de hoy muchas comunidades en el territorio isleño, en el Caribe, América Latina y el mundo que estarán reflexionando sobre el sentido humano, teológico, económico, político y cultural del asesinato y muerte de Jesús de Nazaret en una cruz, en el contexto de la Palestina del siglo primero y del imperio romano imperante en ese tiempo.

Haciendo una lectura actualizante del acontecimiento del asesinato de Jesús, decretado por el poder político, económico y religioso de su tiempo, podemos afirmar que también en nuestros pueblos hay personas y colectivos que siguen crucificando a los hermanos y hermanas de Jesús de Nazaret, que son los más pequeños y débiles con las cuales él se identifica.

Entre las principales cruces y verdugos de República Dominicana y Haití, así como de los pueblos de América Latina y el Caribe están los siguientes:

  1. Pobreza y exclusión social de una buena parte de la población. Eso se da mientras unos pocos viven en el lujo y la abundancia. Por eso nuestra región es una de las zonas más desiguales del planeta.
  2. Violencia social, económica y política que se da a todos los niveles y cuyos principales responsables son quienes dependen en su economía de dos grandes negocios: el negocio de las armas y el negocio de la producción, tráfico y consumo de drogas.
  3. Corrupción e impunidad, promovida y ejercida a todos los niveles de la sociedad, pero cuyos principales responsables son el liderazgo económico y partidario. Todo lo relacionado con los escándalos del caso Odebrecht, es solo una muestra de la corrupción generalizada, agravada por la impunidad en todo el territorio de la Patria Grande.
  4. Migración, desplazamientos, desarraigo que tienen que sufrir quienes tuvieron que irse de su comunidad rural y de sus regiones hacia los suburbios de las grandes ciudades de la isla (Santo Domingo, Santiago, Puerto Príncipe, Cabo haitiano), así como de América Latina y el Caribe (Ciudad México, San José, Brasilia, Caracas…), como también desde sus países originarios hacia otros territorios.
  5. Manipulación de los poderes legislativos y judiciales al servicio de los intereses de los grupos económicos y político-partidarios. Los golpes de Estado realizados en los últimos tiempos en Honduras, Paraguay, Brasil y la impunidad promovida por los congresos locales y los sistemas de justicia, dependientes de estos grupos, son solo una muestra de una realidad indignante. Muestra de esto son también en nuestro país la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional con la cual convirtió en apátridas a un grupo significativo de dominicanos y dominicanas de ascendencia haitiana. En ese mismo orden hay que situar el intento de anular la ley 169-14 que intentaba remediar los estragos creados por la 168-13.
  6. Manipulación de las conciencias de las personas y de las masas, a través de los grandes medios de comunicación y de las llamadas redes sociales, organizadas y sustentadas por grandes grupos económicos y corporativos.
  7. Degradación ambiental provocada por los grupos que viven en pobreza extrema, por los comerciantes del carbón y sobre todo por las ambiciones de los grupos mineros, apoyados por los grupos económicos y partidarios locales.

Cirineo fue una persona obligada a ayudar a llevar la cruz de Jesús hasta el lugar en donde fue clavado en ella y asesinado. Por eso a quienes se dedican a ayudar a las y los demás, de manera personal, pero sobre todo de forma grupal, le llamamos cirineos. Más allá de la solidaridad interpersonal, de manera coyuntural o estructural, señalemos algunos de las y los principales cirineos que actúan como personas y colectivos, y que se convierten en luces que iluminan el camino solidario, de quienes cotidianamente construyen una sociedad mejor.

  1. Los colectivos que apoyan las luchas de los migrantes y de sus descendientes por ser reconocidos como personas, con derechos y deberes. En el caso dominicano tenemos las luchas de los cañeros y del grupo reconoci.do, entre otros. En Estados Unidos, en Europa y en países latinoamericanos que acogen migrantes como México, Costa Rica, Argentina y Chile, tenemos los colectivos que se organizan para apoyar a las y los inmigrantes.
  2. Las cooperativas de ahorro y asociaciones de trabajo solidario que se dedican a producir de manera colectiva para poder sobrevivir en medio de la imposición de las reglas de juego del mercado globalizado.
  3. Las Organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil, entre las cuales están las iglesias, las congregaciones religiosas, los clubes, las instituciones solidarias y de servicio, las juntas de vecinos que sostienen proyectos colectivos para ayudar grupos específicos, con necesidades particulares en las áreas de salud, educación, vivienda, cuidado ambiental, entre otros.
  4. Los colectivos y las personas que han asumido la tarea de la formación de la conciencia crítica en diferentes espacios sociales. Y esto lo hacen desde los centros educativos, las universidades, las organizaciones comunitarias y populares y a través de medios de comunicación: redes digitales, prensa, radio, televisión, entre otros.

Entre cruces, verdugos, cirineos y luces transcurre la vida humana. Por eso el gran reto para las personas y colectivos con conciencia social y vocación solidaria es asumir el compromiso cotidiano con la transformación de las cruces en luces, impulsados por la fuerza interior y la espiritualidad del amor y del servicio. Eso solo es posible desde la decisión de personas y colectivos que asumieron, como opción vital, convertirse en cirineos de las personas crucificadas por verdugos desalmados. Esta labor la hacen con conciencias críticas e indignadas, siempre dispuestas a construir juntos otra sociedad posible.

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