Cuando fuimos invitados a Venecia, Italia, a impartir cada uno una conferencia, nunca nos imaginamos que nos llevaríamos una cantidad de sorpresas tan numerosas como agradables. El punto de partida era el “12 de octubre”, fecha en torno a la cual todavía hay mucho por aclarar. Durante los dos últimos siglos cada día toma más cuerpo la visión de separar el colonialismo de la mentalidad de los que habitamos en los países que fuimos víctima de esa práctica.

Dos conferencias sobre temas dominicanos en un país europeo, sin que haya un vento especial, no es algo que se presente con frecuencia. Todo se organizó el día 13 de octubre. El tema a tratar por Reina Rosario en su condición de historiadora era “La herencia taína en la cultura dominicana actual”. Al escritor Avelino Stanley, por su parte, debía tratar sobre “Los guloyas, una manifestación cultural de los cocolos de San Pedro de Macorís” en su condición de descendiente de esta etnia. ¿Quién, en estos tiempos, en Europa, se está interesando por tales temas? Esa inquietud nos estuvo latiendo mientras preparábamos nuestras intervenciones.

Desde la distancia, casi siempre, uno solo se imagina a Venecia como una ciudad romántica donde las calles son canales de agua y el medio de transporte son los vaporetos y las góndolas. Casi nunca nos lo imaginamos, pero ciertamente “La mayor cantidad de habitantes de Venecia son los turistas”. Así lo afirman los venecianos en broma, quizás como un insoslayable eufemismo; porque pocos alcanzamos a pensar hasta donde se extiende esa realidad. En la actualidad Venecia tiene unos 55 mil habitantes y, según la publicación digital elEconom15ta.es, “La ciudad de los canales recibe cada año 25 millones de turistas”. (Ver: “Venecia cobrará entre tres y 10 euros por entrar en la ciudad a partir del verano de 2022”).

Natividad Brito, bailarina, presidenta de la Casa de la Cultura Dominicana en Venecia.
Natividad Brito, bailarina, presidenta de la Casa de la Cultura Dominicana en Venecia.

Nuestro primer asombro fue saber que en “la ciudad de los canales” existía una “Casa della Cultura Dominicana a Venezia”. La promoción del encuentro cultural al que fuimos invitados comenzó cuando todavía no habíamos llegado a Italia. Nos llamó la atención la calidad tanto del “banner” para promoción por wasap como del video con que se anunciaban las dos conferencias. Pero no fue posible tener una idea totalizante del alcance de dicha casa hasta que estuvimos en el lugar.

La “Casa della Cultura Dominicana a Venezia” realiza sus actividades en una majestuosa edificación de estilo gótico ubicada en el Campo San Vio. Se trata del local donde tiene su sede y funciona la Iglesia Anglicana St. George; ellos, como una generosidad, albergan las funciones de los dominicanos que en esa ciudad difunden la cultura del país fundado por Juan Pablo Duarte. El amplio salón del templo tiene una decoración en sus laterales hecha con hojas disecadas de tabaco dominicano y realizada por Lidia León. ¡Una verdadera belleza!

El grupo de danza de la Casa de la Cultura Dominicana en Venecia interpretando el baile guloya Wild Indian.
El grupo de danza de la Casa de la Cultura Dominicana en Venecia interpretando el baile guloya Wild Indian.

La Casa de la Cultura Dominicana en Venecia está presidida por Natividad Brito, una dominicana con un dinamismo increíble. Y con ella a bordo, en la vicepresidencia está Alberto Cancian, quien tiene como compañera a la dominicana Cristina Muñoz Burgos. La institución tiene como consejera a un lujo de persona, la señora Nuria Materán, venezolana, representante del Parlamento Indígena de América. También cuentan con Antonia Jean como contable y con Ivette de los Santos como secretaria.

Esta Casa de la Cultura Dominicana tiene un magnífico dinamismo. Permanentemente realizan actividades, muchas de ellas de gran nivel. Por allí han desfilado reconocidas figuras del país. Los eventos que allí se realizan tienen una característica particular: siempre cuentan con la presentación de un grupo de baile. Los integrantes de esta institución realizan investigaciones para montar cada una de las piezas que escogen para danzar.

Parte del público durante las conferencias de Reina Rosario y Avelino Stanley; en los laterales se observa la decoración realizada por Lidia León en la iglesia anglicana St. George de Venecia.
Parte del público durante las conferencias de Reina Rosario y Avelino Stanley; en los laterales se observa la decoración realizada por Lidia León en la iglesia anglicana St. George de Venecia.

Conversando con Natividad nos enteramos de que ella fue parte del Ballet Folclórico Dominicano durante casi veinte años. Interactuando con ese tiempo, lleva otras dos décadas viviendo en Italia. Su pasión por el baile fue vasta en su patria y también lo ha sido en el país que ha adoptado para vivir. En Venecia es profesora de la Scuola di Danza Classica e Moderna di Edda Marcialis, una de las más prestigiosas en su género. Está casada con Massimiliano Bonini, también una maravilla de persona y quien la apoya en sus actividades como gestora cultural.

Natividad nos había comentado por teléfono que dirigía un grupo de baile que creó en la Casa de la Cultura Dominicana en Venecia. Pero la sorpresa nos sobrecogió sobre manera cuando vimos el grupo danzante en acción. Abrieron el evento bailando un merengue de Jhonny Ventura: magnífico. Después de la conferencia de Reina Rosario sobre la presencia taína en la cultura dominicana vino un asombro mayor. Presentaron “La danza de la tortuga”, un baile taíno donde se representa la unión matrimonial de Anacaona y Caonabo.

Los guloyas de Venecia, en Italia. Junto a ellos la señora Nuria Materán, Reina Rosario y Avelino Stanley.
Los guloyas de Venecia, en Italia. Junto a ellos la señora Nuria Materán, Reina Rosario y Avelino Stanley.

Otra grata sorpresa nos atrapó cuando terminó la intervención de Avelino Stanley sobre los guloyas como manifestación cultural de los cocolos de San Pedro de Macorís. De inmediato entraron con esa danza que representa “El drama de David y Goliat” y el público presente se animó. A continuación, interpretaron una pieza de Wild Indian. Y por supuesto que el público no se quedó tranquilo. Tampoco nosotros. Nos conquistó el estruendo de los tambores, la flauta, el tingalín y los movimientos cadenciosos de cinturas y pies. Los guloyas encendieron el evento.

Una de las maravillas del grupo guloya que encontramos en Venecia es que no solo está integrado por dominicanas y dominicanos residentes allí. También forman parte del mismo, descendientes de la tierra de Duarte. Y una gratísima sorpresa fue ver entre los integrantes a italianas en el sentido estricto de la palabra, a una boliviana, a una africana y a personas de otras latitudes. Esto genera una grandísima satisfacción porque es una muestra de que la cultura dominicana se está difundiendo por otras latitudes gracias al trabajo tesonero que realiza una parte importante de la diáspora dominicana regada por todo el mundo. Así se reafirma porque el día anterior, 12 de octubre, Reina Rosario también expuso en un panel virtual celebrado en Roma por PROMUEVE RD con el tema “Los taínos arahuacos, un encuentro de dos mundos”.

De izquierda a derecha, Reina Rosario, una asistente al evento, Natividad Brito y Avelino Stanley.
De izquierda a derecha, Reina Rosario, una asistente al evento, Natividad Brito y Avelino Stanley.

Fue un gratificante viaje a Venecia. Nos generó una enorme satisfacción compartir en un auditorio donde había italianos, puertorriqueños, cubanos, venezolanos y personas de otras latitudes interesadas en la cultura dominicana. Y nos resultó gratísimo encontrarnos con un grupo de baile dirigido por una dominicana que, allende los mares, difunde el merengue, la bachata, los areítos taínos y también la pegajosa música de los guloyas.