Política

La Marcha Verde debe seguir sin cansarse ni sobrestimarse (análisis de Juan Bolívar Díaz)

Por Juan Bolívar Díaz

El movimiento Marcha Verde(MV), reconocido como el acontecimiento político-social más impactantedelaño pasado, tiene su primer desafío del 2018 el próximo domingo 28 con una concentración ante el Palacio Nacional llamadaa demostrar que,al cumplir su primeraniversario,no se ha extinguido como anhelan y pregonan los voceros del gobierno.

Para entonces los líderes del movimiento contra la corrupción y por el fin de la impunidad tendrán que presentar demandas concretas con metas alcanzables progresivamente y fomentar la conciencia de que vencer las resistencias de un sistema político profundamente corrompido no es cuestión de meses,probablemente años,aúnconla incorporación demúltiplessegmentos sociales.

La convocatoria al Palacio

Una asamblea nacional dela MVimpuso una meta muy alta para comenzar el 2018, después de una pausa de meses en sus exitosas movilizaciones por gran partedel país, como es la de reunir una significativa concurrencia ante la sede del gobierno que se da por hecho que tendrá un cerco policíaco militar capaz de disuadir a una proporción de los inconformes.

Hubiese sido mejor inversión repetir la marcha con que arrancó el movimiento el 22 de enero del 2017,la cual partió de la confluencia de las avenidas 27 de Febrero y Máximo Gómez hasta el Altar de la Patria, pasando por el costado norte del Palacio Nacional, para demostrar que ahora son muchos más los que sustentan la lucha contra la corrupciónypor el fin de la impunidad. Pero predominaron los "más vigorosos"que ya para la marcha del 16 de julio queríanir haciala sede del gobierno, yluegoproponían una ruta de 12kilómetros, a la Plaza de la bandera en la avenidaLuperón,inalcanzable para las mayorías.

La concentracióndel 28está prevista para la confluencia de la avenida Méxicoy30 deMarzo, con tribuna de espalda al Palacio, conscientes de que las autoridades establecerán límites quetendrá que acataruna movilización ciudadana pacífica y ordenada, que convoca hasta a los niños,y le obligará a invertirrecursos humanos para evitar y evadirprovocaciones que degeneren en algún incidenteparabuscar su descrédito. El gobierno, que ha evadido confrontar abiertamente el movimiento no puede exponerse a una represiónque potencie la protesta, pero susbocinas intentarán meter miedo para reducir laparticipación.

 Seguir acumulando fuerza

No hay dudas de que la MV logrará una gran concurrencia el 28,cuando deberá presentar la agenda para el 2018,que diseñó en los foros regionales de noviembre y diciembre pasados.Lo que corresponderíaes proseguirlaacumulación de fuerza manteniendo las características que le han dado impacto, de movimiento ciudadano pacífico y ordenado, de amplio espectro social, apartidista,de un gran liderazgo horizontal, sin protagonismos individualistas, que convoca a todos los preocupados por el nivel que ha alcanzado la corrupción y la impunidadque la incentiva.

Los que pretenden milagros a corto plazo semuestran insatisfechos de los resultados del primer añode la MV,aunquela mayoría de sus líderes están conscientes del impacto logrado, posicionando la preocupación por la corrupción y la impunidad en el primer plano del debate nacional en todos los medios de comunicación, en las redes sociales y en las tertulias cotidianas. La concentración evangélica del día de año nuevo yla pastoral de los obispos dominicanos de esta semanapodrían ser fruto dela esencia de la movilización ciudadana. La orden de los Jesuitas difundió un video exhortando a proseguir la lucha contra la corrupción y la impunidad.

Esobvio que el gobierno y sus sustentadores han apostado aque la población se cansede marchar, guardandosilencio frente a la movilización y sus demandas, pero no han podido dejar traslucir sus temores de que alcancemayoresdimensiones, sobre todo cuando tiene pendienteen lo inmediatodocumentación delasacusaciones por el escándaloOdebrechtysalida dela incierta situación de las polémicas plantas de carbón, cuya finalización está afectada por la demanda de 708 millones de dólaresadicionales parauna obraconsiderada sobrevaluada desde su inicio.

Hay quienesse desesperan y preguntan si la MV podrá alcanzar su objetivo fundamental. Y la respuesta es que lo peor es darse por vencido o pretender que toda una cultura de corrupción puede ser desarraigada en cuestión de meses. El éxito de la lucha porla aplicación de la ley del 4% del PIB para la educación fue fruto de la persistencia de la movilización ciudadana durante varios años y era más fácil que poner límites a la corrupción y la impunidad.

Un programaaglutinante

La MV tendría que darse un programa quesiga convocando la ciudadanía, acentuando didácticamente la iniquidad de la corrupción y sus perjuicios, sobre todo para los sectores sociales excluidos y los más carenciados, que no han predominado en el movimiento de perfil de clasesmedias.Es fundamentalproponerse metas alcanzables que no generen frustración, y aún si no se consiguen, quemantengan la indignación. Las propuestas que luzcan ambiciosas, en vez de sumar, desalientan a las mayorías adormecidas en los últimos tiemposporpolíticas de desmovilización y de cooptación de la dirigencia social, tanto en los niveles populares, como en los sindicales, gremios profesionalesy empresariales, medios de comunicación,periodistas,artistas e intelectuales.

Como la MV no es un partido que pretenda el poder para transformar el país, sus metas tienen que estar vinculadas al combate de la corrupción y la proscripción de la impunidad, tanto de corto como mediano y largo plazo, enfatizando un calendario de prioridades.

En lo inmediatodebería exigirqueel 7 de febrero, al término del plazo de 8 meses, parafundamentaracusaciones por los sobornos del escándaloOdebrecht, la Procuraduría General presentelas investigaciones realizadas en el país, independientemente de los vagos testimonios obtenidos en Brasil. También para que procese a todos los implicados, que presente la correspondiente investigación de las denuncias de sobrevaluacionesde las obras y del financiamiento políticoy que no se pague un peso más porlas plantas de carbón.

Otras demandas inmediatasdeben dirigirse al presidente Danilo Medina para que desbloquee la aprobación de las urgentesleyes del Régimen Electoral y de partidos, enfatizando los aspectos llamados a reducir la corrupción, como el alto costo de las campañas electoralessincontroles ni sanciones, que auspician el abuso de los recursos estatales, la incursión de dineromal habido,elrentismoempresarial y el culto al clientelismo que manipula la conciencia de lospobres.De mediano y largo plazo.

En los próximos meses empieza la renovación de órganos como el Tribunal Superior Electoral y el Tribunal Constitucional, que deben tener la atención de la MV por cuanto inciden en el control de la corrupción políticay derechos ciudadanos. Sin descuidar el seguimiento firme al rosario de decenas de escándalos de corrupción pendientes de esclarecimiento y sanciones,

El programa dela MV tendríaque implicar metas de mediano y largo plazo, como las reformas institucionales para dar vigencia a la independencia de los poderes del Estado, especialmente de la justicia y el ministerio público,y para constituir los órganos de control del Estado, desde la Suprema Corteyla Junta Central Electoral, hasta elTribunal Superior Electoral, Tribunal Constitucional, Cámara de Cuentasy Defensoríadel Pueblo. Y para que el Congreso cumpla su función fiscalizadora, sin barrilitos ni cofrecitos.

Estas metas son de mediano y largo plazo por cuanto implican una reforma constitucional que no saldrá de un Congreso controlado plenamente por el mismo partido gobernante, pero son fundamentales para la regeneración institucional y el control de la corrupción y de la persistente impunidad.Todo eso es más aglutinante que la petición de renuncia y/o de juicio político al presidente Medina, cuando éste tiene bajo absoluto control todos los órganos del Estado.

Ni subestimar ni sobrestimar

Los sectoresincidentes en la MV tienen que tener en cuenta que el PLD ni su gobierno cederán nadasinlseven obligados, para lo cual al movimiento y a la oposición política partidista les falta acumular mucho más fuerza, evadiendo la confrontación con acciones que,como un paro general que algunosacarician, sólo servirían para alejar sectores que apenas empiezan a caminar.

Algunos recuerdan las paralizaciones de los ochenta y noventa, pero olvidan que las promovían los sectores sindicales y populares, y estuvieron siempre acompañadas de coerciónal comercio y los transportistas, con obstrucción de calles y carreteras, quemando gomas y árboles,y que nunca lograron cambios significativos.Métodos quedesnaturalizarían lospacifistas de la MV que han movido hasta a las monjas con todo y hábitos yasectores empresariales.

A atletas que apenas comienzan a caminar no se les puede proponer que salten obstáculos o emprendan maratones,sin riesgos de quese sienten ose lesionen. La dirección de la MV ha tenido éxito en contener a los más entusiastas que sobrestiman sus propias fuerzas y subestiman las de ungobierno con amplio control político y social.También a quienes pretenden convertirla en partido político, desconociendo que ahí mismo empezaríaadividirse yreducirse, porque en ella participan militantes de una decena de grupos partidistas que no han pido concertar y menos unirse.

Lacoyuntura electoral

Los dirigentes de MV tienen también que seguir conteniendo las corrientes anti partidos, propias de coyunturas revolucionarias donde las masas se imponen a todo costo, lo que está lejos de la realidad.Suéxitodependeráde la persistencia en sus objetivos, como fue el caso delmovimientopor el 4% del PIB para la educación, que logró imponer su meta en la campaña electoral del 2012,por su capacidad para negociar con los partidos, incluyendo alde gobierno.

A menos que se produzca un desbordamiento de masas o un abrupto descalabro económico, que no están en el horizonte del corto plazo, el punto de inflexiónpara laMarcha Verde será la coyunturaelectoral del 2020.Si llega con mayor fuerza podría obligar a los gobernantes a acoger sus reclamos, o a los partidos opositores a levantarlos en un amplio frente. Si ninguna de estas dos alternativasoperan, entonces, y sólo entonces,pudiera nacer alguna opción política nueva.Pero que nadie sueñe con programas revolucionarios ni ambiciosos, pues la coyuntura nacional ni la internacional parecen ni remotamente propiciarlos. Un proyecto de transición democrática que revierta el deterioro institucional, con respeto de la Constitución y la leyes, que contenga la corrupción, la impunidad y la carrera insostenible de endeudamiento yquemejore las políticas sociales y promueva equidad, sería una revolución en las circunstancias actuales.-

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