Me hago la ilusión de que este año vamos a tener un gran festival de teatro, tres conciertos de la Sinfónica Nacional, una buena bienal de artes plásticas, cuando menos tres nuevos libros de poesía, un par de novelas, libros de cuentos y algunos ensayos sobre materias trascendentes. Me hago la ilusión de que renacerán las peñas literarias; que las librerías estarán llenas de gente; que tendremos encendidos debates sobre nuevas ideas y que el Gobierno pondrá la cultura en los primeros lugares de su agenda. (Ilusiones en un país en franco retroceso humano, donde cuando dices “cultura” casi siempre te preguntan: “¿Con qué se come eso?”).