El 5 de noviembre de 1844, Pedro Santana, primer mandamás de esta gran finca, ordenó que el Ejército rodeara en San Cristóbal la sede del naciente Poder Legislativo, que rechazaba otorgarle plenos poderes para gobernar cómo y hasta que le diera la gana. Amedrentados por la presencia militar, en medio de una aguda crisis política, al siguiente día los legisladores decidieron complacer al déspota con el famoso Artículo 210 de Constitución. (Nota cultural: Hasta el martes 2 de julio de 2019 esa había sido la única vez en estos 175 años de absurdos, que un jefesote de Estado había militarizado el Congreso Nacional).