Opinión

Una propuesta sobre el futuro de la LMD

Luego, si estamos de acuerdo en que esto es así, entonces plantearnos iniciativas que puedan actualizarla, fortalecerla y modernizarla para ponerla en condiciones de cumplir efectivamente estos trascendentales roles.

Por Víctor D' Aza

Hasta aquellos que cuestionan su existencia, reconocen que la Liga Municipal Dominicana es necesaria e imprescindible para el desarrollo, modernización y fortalecimiento de la municipalidad. No creemos estar en un error cuando afirmamos que existe unanimidad en que este organismo municipal, amerita de una serie de reformas y cambios de cara al futuro, pero nunca de un retroceso.

Ciertamente la reforma del año 2007 a través de la aprobación de la Ley 176-07 del Distrito Nacional y los Municipios ha resultado manifiestamente insatisfactoria y, por que no reconocerlo, imperfecta y no adecuada a las necesidades actuales de los gobiernos locales.

Ante tal situación, su solución pasa, por hacer en primer término, un diagnóstico real y objetivo, libre de prejuicios para conocer bien cuál es su verdadero estatus para después decidir lo que se quiere conseguir.

Deberíamos empezar por tener claro que la municipalidad es ante todo una cuestión de política local y luego de desarrollo y de planificación. En dos palabras, de buena gobernanza. Los gobiernos locales son ante todo, eso, gobiernos locales, administraciones con autonomía para gestionar las necesidades y problemas de cada parte del territorio nacional y atender una parte de los servicios públicos, los llamados servicios de interés y repercusión local o comunitaria.

La Liga Municipal Dominicana se constituyó originariamente y así debería mantenerse como una institución de carácter supramunicipal a través de la cual se apoya a la municipalidad y se conducen las relaciones de esta con el Gobierno nacional. Tiene un componente estratégico, ideológico y político que va más allá de los de un organismo de planificación de apoyo y asistencia técnica, financiera y de capacitación de los servidores municipales. Todas estas son medios a través de los cuales ejerce su función superior. Salvaguardar el espacio competencial municipal y garantizar alcanzar una administración dominicana más descentralizada, más próxima al ciudadano y más participativa, que inter actúe con el Gobierno central en la consecución del desarrollo nacional.

Los fines que dieron lugar hace 82 años a la creación de la Liga Municipal Dominicana, aún se mantienen. Todavía la municipalidad dominicana necesita de un organismo autónomo que:

a) La represente ante los poderes e instituciones del Estado

b) Defienda sus competencias y atribuciones

c) Asista a los gobiernos locales, en especial a los rurales y de la zona fronteriza.

d) Sea centro de capacitación del empleado municipal

e) Vele por que los gobiernos locales en su actuación cumplan con los mandatos legales y se conduzcan bajo los principios de la buena gobernanza, la transparencia y la rendición de cuentas.

Luego, si estamos de acuerdo en que esto es así, entonces plantearnos iniciativas que puedan actualizarla, fortalecerla y modernizarla para ponerla en condiciones de cumplir efectivamente estos trascendentales roles.

Estamos seguro que nuestro Presidente Luis Abinader sabrá ver en su justa dimensión el problema que actualmente afecta a la municipalidad dominicana como consecuencia de 16 años de gobiernos caracterizados por el centralismo en la toma de las decisiones e implementación de políticas públicas. En un gobierno del PRM y del presidente Luis Abinader, los gobiernos locales volverán a reverdecer y recibirán el apoyo que durante tantos años se les ha negado. Continuaremos lo que inició el Presidente Hipólito Mejía, empezando por la aplicación gradual y sostenida del artículo 204 de la constitución que dispone transferir mayores recursos y competencia a los gobiernos locales.

Claro está que esta política de transferencia de mayores ingresos a los municipios y distritos municipales estará acompañada de una política de fortalecimiento de los controles internos y exigencia de rendición de cuentas por parte de los gobiernos locales como garantía de la prestación de servicios públicos locales con los niveles de calidad y eficacia que sus munícipes les demandan. Ese será nuestro esfuerzo. El cambio va. Lo aseguro

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