L'Osservatore Rominicano

Trujillo y Reilly: El silencio decoroso de la prensa

Por Guido Riggio

<<Hay que cristianizar la prensa>> Entiendo que esta frase de Trujillo se constituye en el pensamiento de los sectores más oscuros de la Iglesia dominicana:

<<Hay que cristianizar la prensa… para que no calumnie, para que no disocie, para que no escandalice, para que no divida a los pueblos, para que  [no] siembre el odio y para no propague la maldad en el mundo>>  (Trujillo: Padre del Concordato y Benefactor de la Iglesia.)

Sin embargo, el propio dictador, antes de que Mons. Tomás Reilly le declarara la guerra al final de los 60, permitió que su Foro Público diera a conocer un pecado de la Iglesia titulando: “Cura Raptor”.

Que se sepa, en 1957 “El Caribe” fue el primer periódico que destapó públicamente un caso de pederastia de la Iglesia, de entre los muchos otros que se callaban.

Sucedió en Neiba cuando el señor Maximiliano Ramírez acusó al párroco -“Cura Raptor”-, de sustracción de la menor Esperanza Vásquez, su hija. Hasta entonces las fechorías clericales, aunque conocidas, temidas y calladas por todos, pertenecían a la esfera del “rumor público”.

Por entonces el clero preñaba a borbotones a bellas damiselas dotando a la nación de muy ilustres hijos, regando su maná por las praderas. Era usual que el clero reclutara hermosas damiselas campesinas para tenerlas enclaustradas y “disponibles” como monjas dedicadas a “agradar a los servidores de Dios” bajo el “más absoluto voto de silencio y obediencia”. No sabemos si aquí, pero muchos otros lugares la Priora del convento solía ser abortera experimentada que colmaba los sótanos de fetos.

Ahora se trataba del pecado del capuchino Fr. Crispín de Alcalá (Miguel Torres Chacón), quien ocupaba el curiato de Neiba desde el nefasto año de1954 cuando Trujillo firmó el Concordato que le entregaba a la Iglesia la soberanía nacional asignándole la educación pública y protegiendo a sus delincuentes violadores y pederastas.

Lejos de ser una represalia del dictador, aquello sucedió cuando el Vaticano todavía lo apoyaba incondicionalmente, cuando todavía el obispoTomás F. Reilly era un eminentísimo y excelentísimo lambón que alababa al dictador asesino reconociéndolo como su Benefactor, antes de evacuar su famosa Pastoral antitrujillista, años antes de que los prelados recibieran órdenes directas del papa para que le declarasen la guerra a Trujillo, después de colarse la noticia de que Washington le iba a retirar su apoyo, cuando el régimen hedía. Como ratones que suelen abandonar el barco antes del naufragio.

Ya enterados, debían hacerse “prontas maniobras políticas” para reengancharse en los “nuevos vientos democráticos” que soplarían en dominicana y despojarse a tiempo de su marcado trujillismo y, sobre todo, de la sangre: la Iglesia necesitaba crear sus mártires antitrujillistas declarándole la guerra al régimen; única razón de su traición a un Trujillo que les había complacido en todo.

Como hoy, negados a pedir perdón y entregar a sus pederastas criminales (Higüey y Juncalito), la Iglesia inicio una ofensiva para encubrir al delincuente de Neiba, amenazando a El Caribe por haber difundido la noticia. Reclamado –citamos- que “la prensa responsable sabe que sirve mejor los intereses de la sociedad pasando por alto, en un silencio decoroso, la trágica caída de un sacerdote de Dios.”

La Iglesia coincidía con el pensamiento de Trujillo, y Tomás Reilly asumía sus palabras para reprimir las libertades, citando a Trujillo para acallar la prensa y defender su pederasta:

‘‘El que hace uso de la libertad de la prensa para calumnias o para obscurecer la verdad… es tan digno de execración como el que jura en falso el nombre de Dios. Peca contra la doctrina no sólo el que vive de espaldas a las enseñanzas de la Iglesia, sino también el que no sabe agradecer los beneficios que recibe… el que traiciona un principio al que debe fidelidad o una obra que merece el respeto y gratitud generales… Hay que cristianizar la prensa… para que no calumnie, para que no disocie, para que no escandalice, para que no divida a los pueblos, para que siembre el odio y para no propague la maldad en el mundo’’. (Palabras de Trujillo citadas por Tomas Reilly)

Dadas las complejidades de la época, no sabemos si el caso fue resuelto con dineros, silencios, favores o amenazas.

En cuanto a El Caribe: creo que le tocó recibir las primeras reprimendas clericales que se le hicieran a periódico dominicano alguno. En este caso por MONS. TOMÁS F. REILLY, enviadas en carta al Excelentísimo Señor: Porfirio Herrera Báez, secretario de Relaciones Exteriores y Culto. Aquí la dejo:

<< Excelentísimo Señor:

Tengo la honra de acusar recibo de su atenta comunicación de fecha 18 del mes en curso y marcada con el N° 3978 en la cual Vuestra Excelencia solicita un informe sobre una carta que El Caribe publicó, poniendo encima el título horrible ‘‘cura raptor’’. Le envío anexo una copia del informe del reverendo padre José María de Pozo Blanco.

La publicación de la referida carta sigue provocando reacciones grandes y muy desfavorables a El Caribe, no solamente en Neiba sino en todas las ciudades de esta circunscripción. Los elementos ilustrados han sufrido profunda vergüenza sabiendo que el más importante diario de la República había dado cabida, de manera criminal y totalmente irresponsable, a una calumnia pésima, contra su amado clero, y además se había atrevido a añadir ese título aún más grosero. Puesto que todos los sacerdotes y hermanas religiosas, que se dedican al renacimiento de la religión católica por esta región, son extranjeros, no hay manera de evitar que la noticia del referido acto vergonzoso de El Caribe llegue hasta España, Canadá y los Estados Unidos.

Vuestra Excelencia comprende muy bien que, en gran parte, el éxito del ministerio sacerdotal depende de la confianza y los lazos paternales que se establecen entre los reverendos padres y sus greyes. Por lo tanto, la táctica de los periódicos, tanto de los comunistas como los de unas sectas menos respetables de los protestantes, es el de atacar a la Iglesia por medio de calumnias e insinuaciones contra la vida personal de los sacerdotes.

O si tal vez, un sacerdote haya cometido graves errores morales, los mismos periódicos, motivados por enemistad contra la Iglesia, dan la más amplia publicidad a tal conducta escandalosa. No nos explicamos cómo un rotativo dominicano ha adoptado la táctica de los peores enemigos de la Iglesia.

En las filas del sacerdocio ha habido bajas en lo pasado y habrán de vez en cuando otras bajas en lo porvenir. Aun en un clero bien formado, el que gracias a Dios la República por fin tiene, habrá posiblemente uno u otro sacerdote que no persevere hasta el fin en una vida santa y edificante.

Más tales caídas serán muy excepcionales, y cuando ocurran, la prensa responsable sabe que sirve mejor los intereses de la sociedad pasando por alto, en un silencio decoroso, la trágica caída de un sacerdote de Dios.

Mas en el asunto de Neiba no es que El Caribe haya dado injustificadamente publicidad a una verdad, sino que el periódico publicó una calumnia, lo que es más cruel y vil.

Por eso, no puedo menos que considerar que El Caribe ha cometido un crimen de suma gravedad contra el clero de esta jurisdicción y contra la Iglesia Católica. El Caribe ha violado de la manera más execrable las normas observadas por la prensa responsable en los países civilizados.

El Caribe no ha publicado hasta la fecha en un lugar prominente la confesión de los redactores de su propia culpabilidad; y el publicar cartas privadas en defensa del reverendo padre, no puede dar la debida satisfacción.

Estoy preparando una carta pastoral poniendo la irresponsabilidad criminal de El Caribe en su debida perspectiva, y agradeciendo los muchos mensajes de simpatía que las comunidades religiosas han recibido en estos días. Para otros remedios pienso consultar no solamente con los demás obispos, sino también con el Superior Gobierno por mediación de la Secretaría de su digno cargo. Comprendo bien que la Secretaría de Relaciones Exteriores y Culto, que labora con tanto empeño para el desarrollo de la Iglesia, queda gravemente turbada por lo que injuria la Iglesia.

Y también le suplico que lleve el referido asunto al elevado conocimiento de su Excelencia, doctor Rafael Leónidas Trujillo Molina, que por tantos años ha demostrado su vivo interés por todo lo que concierne a la Iglesia, y que pronunció el año pasado el discurso en que encuentran estas frases memorables:

‘‘El que hace uso de la libertad de la prensa para calumnias o para obscurecer la verdad… es tan digno de execración como el que jura en falso el nombre de Dios. Peca contra la doctrina no sólo el que vive de espaldas a las enseñanzas de la Iglesia, sino también el que no sabe agradecer los beneficios que recibe… el que traiciona un principio al que debe fidelidad o una obra que merece el respeto y gratitud generales… Hay que cristianizar la prensa… para que no calumnie, para que no disocie, para que no escandalice, para que no divida a los pueblos, para que siembre el odio y para no propague la maldad en el mundo’’.

Aprovecho la oportunidad para renovar mis sentimientos de la más alta consideración.

(fdo.) + MONS. TOMÁS F. REILLY >> [1]

Fuente:

[1]#197. Carta del prelado de San Juan de la Maguana a Porfirio Herrera Báez, secretario de Relaciones Exteriores y Culto, sobre calumnias contra el párroco de Neiba (San Juan de la Maguana, 20 de febrero de 1957)

José Luis Sáez, S. J. La sumisión bien pagada. La Iglesia dominicana bajo la Era de Trujillo (1930-1961) Tomo I / Además del # 195 y 196 del citado libro.

© De esta edición: Archivo General de la Nación, 2008 ISBN 978-9945-020-46-5 --Archivo General de la Nación, Calle Modesto Díaz N° 2, Zona Universitaria, Santo Domingo, Distrito Nacional Tel. (809) 362-1111, Fax. (809) 362-1110, www.agn.gov.do-Impresión: Editora Búho, C. por A., Impreso en República Dominicana (2008)

Noticias relacionadas

Por

Noticias relacionadas

Comentarios
Seguir leyendo

Lo más leído

Más noticias

Síguenos en nuestras redes