Con gusto acojo a María Filomena Barletta, que expresa los sentimientos de una vasta mayoría: “Cada cuatro años un porcentaje del pueblo vota en contra de alguien o por el menos malo. Volvemos a reciclar la historia con esa mala elección que regirá nuestros destinos por cuatro años más, que nos pasaremos protestando por dispendio, corrupción, falta de institucionalidad, etc. No hemos aprendido a seleccionar el mejor. Como minorías dispersas, no nos arriesgamos a convertirnos en mayoría, por miedo al verdadero cambio, que no podrá darse nunca mientras no cambiemos nuestra mentalidad”.