Ustedes, los de ahora, no lo van a creer, pero fue este pueblo cherchoso el que en 1965 se enfrentó al yanqui invasor a tiro limpio. Ustedes, los que ahora apenas empiezan a conocer las cosas que nos han sucedido, sepan que fue ese mismo pueblo de devaneos electoreros el que en 1965 le mostró al mundo la inmensa dimensión de su a veces insospechada dignidad patriótica. Sí, y fue ese mismo pueblo, frustrado en la mayor parte de sus aspiraciones sustanciales, el que entonces demostró claramente que en este país, dúdelo quien lo dude, el día más claro llueve.