Nueva York.-“La religión es el opio de los pueblos”, dice la filosofía marxiana, la idea no es de Carlos Marx, sino del anarquista mayor, Mijail Bakunin. En su ensayo “Dios y el Estado”, Bakunin demuestra como el Estado usa a Dios para controlar y manipular a los pueblos.

Nativistas estadounidenses, grupos ultranacionalistas y ultraderechistas, rechazan cualquier presidente católico, porque el Papa, como líder espiritual de catolicismo mundial, controlará al presidente y al pais.

Fidel Castro obstruyó el crisitianismo en Cuba para evitar que los líderes cristianos estadounidenses y europeos controlen espiritualmente a los cubanos.

Para alimentar la espiritualidad cubana, René Vallejo, Haydeé Santamaría y Cecilia Sánchez, conocidos como santeros de Fidel, promovieron a Santería.

La Revolución usó la Santería, como “opio” para la espiritualidad cubana, como usa occidente el cristianismo, así la Revolución controló material, mental y espiritualmente al pueblo cubano.

Controlaron la iglesia y el estado.

Fidel murió, lo cremaron, y sus cenizas iniciaron una procesión de Santería, recorrieron 13 provincias, al noveno día lo entierran el 4 de diciembre, día muy especial.

Es el Día de Changó, la entidad más poderosa de la Santería que recibe a Fidel, sin duda, como la nueva y poderosa deidad de esa cosmología mágico-spiritual.

Usaron la receta africana de la inmortalidad.

Durante nueve días millones de niños y niñas de la isla, gritaron “¡Yo Soy Fidel”, tres veces corridas.

El secreto africano de la inmortalidad, es plantarse en el alma de las generaciones que dejamos atrás.

Fidel murió y durante nueve días resucitó en el alma de milones de niños, Changó recibió sus restos y le permitió retornar a vivir entre su pueblo.  Niños reportarán sueños y milagros del nuevo santo líder.

Fidel desapareció como realidad, y se reproduce como fantasia, somos testigos histórico-espirituales de la Segunda Venida de Fidel.