(A los hombres menesterosos de dogmas y certezas que han de rechazar estas cosas)
Como teólogo y filósofo dominico Tomás de Aquino (1225-1274) trató de impulsar a un cristianismo que se encontraba rezagado; introdujo en su “dialéctica” los maravillosos mecanismos de la razón para tratar de defender su fe y lustrar un poco sus opacos dogmas patrísticos, de la antigüedad tardía .
Y aunque llegó a decir que “Es mayor mal que perezca un alma sin bautismo que el hecho de que sean degollados innumerables hombres, aun inocentes” podríamos ser benignos con su mal pensar y decir que, dentro tanta oscuridad clerical, trató con urgencia de procurarle al cristianismo “bajaderos racionales” para preservar su lobreguez de la tormenta de luz que se asomaba en Europa.
Sin embargo, por su filistea hazaña fue perseguido por sus propios compañeros que, temerosos de la luz de la razón, lo acusaron de hereje “averroista”, incapaces de entender que el mundo tomaba nuevos rumbos, avanzando hacia el saber y dejando la ignorancia.
Lo veían con recelo porque su fuente provenía de Aristóteles: un pagano herético que en ese entonces apreciaban sus avanzados enemigos musulmanes, aquellos aguerridos creyentes que aventajaban a los cristianos en saber y ciencia…amaban sus obras con vehemencia
Sin embargo el dominico Tomás los enfrentó con decisión previendo el descalabro doctrinal de una Iglesia tenebrosa que rechazaba la razón que propiciaba la dialéctica de los tiempos… rechazó los ataques de sus hermanos e insistió en proporcionarle una chispa de razón al cristianismo para tratar de rescatarlo de su angustiante existencia irracional y descabellada.
Pero comprendiendo la imposible misión de unir la fe con la razón, entendió que la Iglesia debía “dorarles la píldora” a las gentes, dándoles algún falso consuelo de aparente “explicación racional” sobre la naturaleza salvaje de sus dogmas. Parecía percibir los vientos renacentistas que vendrían a conturbar aquel ambiente de ignorancia extrema en que vivían.
Y entonces, conciente de esta imposible misión, no le quedó otra alternativa que crear un adefesio colmado de falaces argumentos para producir su “magna” obra, la “Summa Teológica”. Obra de la que hasta hoy parasitan inútilmente los teólogos católicos romanos para tratar de “lustrar sus dogmas” medievales, difundiendo con “maldad intelectiva y engañoso raciocinio” tramposas premisas divorciadas de la razón y su lógica.
Jamás creí bruto al Santo Tomás, sin embargo la fe hizo milagros en su mente haciéndole creer que se había convertido en un formidable mago y alquimista del lenguaje, creyó que había logrado su añorado sueño de poder mezclar los aplomados oleos de la fe con las áureas aguas de la razón, la luz que le llamaba
Y hoy –como prueba del fracaso de su Santo Tomás – continúan recurriendo a los mismos argumentos medievales para tratar de “racionalizar” sus afirmaciones: imposición de la autoridad papal y el miedo al castigo del infierno.
La patrística y la escolástica continúan siendo formas fallidas, divorciadas de la razón, utilizadas para tratar de defender dogmas y explicar fantasias. Precisamente, mientras la razón nos ordena rechazar estas locuras, la fe nos ordena aceptarlas por encima de toda lógica y evidencia.
Jamás creí bruto al Santo Tomás, sin embargo la fe hizo milagros en su mente haciéndole creer que se había convertido en un formidable mago y alquimista del lenguaje, creyó que había logrado su añorado sueño de poder mezclar los aplomados oleos de la fe con las áureas aguas de la razón, la luz que le llamaba.
Sin embargo su engañoso aporte al pensamiento cristiano no fue tenido por “valioso” entre los suyos hasta el siglo xix, y hoy su inútil misión es retomada por un Papa Benedicto cargado de cinismo que proclama inútilmente y con vehemencia extrema el sabido imposible matrimonio entre la Razón y la Fe… y lo hace, aun siendo un preclaro conocedor del fracaso de las “Cinco vías tomistas” y de su obra, mintiendo, promoviendo como si fuese ciencia el falso argumento de la “Causa inteligente”… totalmente conciente de que: “La Fe y la Razón se fueron al campo un día pero que más pudo la Razón que la Fe que le tenía”.
Santo Tomas quiso poner la Razón al servicio de la Fe, tratando de convertirla en su esclava, tratando de ignorar que la Fe se nutre de inconmovibles certezas y que la Razón se sustenta de las dudas… del movimiento, de la luz de la dialéctica…Incompatibles, son de contraria virtud y antitética naturaleza.
Sin embargo debemos agradecer a Santo Tomás la gran “labor teológica” que realizó como exitoso “dorador de pastillas teologales”, como ilustrísimo “can de Dios”, como “lustrador” de entuertos clericales, como “lustrador de dogmas”.
Oremus:
O Deus, quid te homo ius pro creando idiotae facilius opus.
(OH Dios, por qué le diste al hombre la razón en vez de crearlos idiotas y facilitar nuestro trabajo.)
Coro:
Removet ratione homines fidei et replete mea.
(Elimina de los hombres la razón y llénalos de fe Dios mío.)
Deus te non videat defectum cervorum frustra conaris ambulare Thomas de ignorantia.
(OH Dios, no veas el fracaso de tu ciervo Tomás por tratar en vano de alejarse de la ignorancia.)
AMEN.