Nueva York.––Las profecías se cumplían, perseguían a los "santos de los últimos días", por eso Miles Park Romney huyó defendiendo su unidad familiar y fe cristiana. Los mormones prohibieron la poligamia en 1890, violando ese "mandato divino", y Romney rechazaba ese ateísmo que destruiría su familia.

Fundó una colonia polígama al norte de Chihuahua, México, donde vivió "como Dios manda", igual que los santos varones del Antiguo Testamento.

Tenía cuatro esposas, procreó 30 hijos. Su hijo Gaskell, nacido en Chihuahua, retornó con su familia a Estados Unidos huyendo de la Revolución Mexicana en 1912. Su pequeño George tenía cinco años cuando cruzó la frontera, ilegal e indocumentado, como tantos otros mexicanos. George, el ilegal, fue ejecutivo automotriz, gobernador de Michigan y candidato presidencial.

Su hijo Mitt Romney, actual aspirante presidencial republicano, nació en Detroit fue gobernador de Massachussetts y tiene tanto dinero, que paga $4.5 millones en "diezmos" a su iglesia mormona.

Todo candidato presidencial necesita el voto latino y Romney, hijo de un mexicano ilegal, esconde su historia personal en la campaña. Porque la poligamia familiar le restaría votos de la ultraderecha cristiana. Los evangélicos de Iowa, New Hampsphire y South Caroline votaron contra Romney. Su familia irrespetó el México que los recibió con brazos abiertos, a su padre nunca le sacaron acta de nacimiento mexicana; eso le restaría muchísimos votos latinos.

La historia familiar de Romney es tan privada como sus blumes sagrados mormones. Los árabes, judíos, católicos y rastafaris usan prendas sagradas a la vista de todos; los mormones usan pantaletas-calzoncillos sagrados.

Romney maneja una extraña combinación de contradicciones. Es hijo de un ilegal, quiere deportar a 12 millones de ilegales y espera ganar el voto latino. Aquí se pondrán a prueba todos los poderes milagrosos de sus blumes sagrados y sus millones de dólares.