Cuando se trata de explicar la cierta permanencia de la iglesia Católica Romana por 17 siglos muchos de sus creyentes se apresuran en mostrar razones teológicas y decir que todo ha sido “por la gracia del Espíritu Santo”, como muestra de que es la verdadera.

Sin embargo, abandonando estas fantasías debemos recurrir a la historia para explicarnos las”verdaderas razones materiales de su permanencia”.

Si lo hacemos nos daremos cuenta de que “el argumento del Espíritu Santo” solo ha servido para ocultarle a los rebaños creyentes que el “éxito” de la Iglesia ha descansado sobre razones puramente terrenales; en la habilidad de sus dirigentes para mantenerse aferrados por siempre a los grupos de poder y a las riquezas terrenas, donde la pobreza y sus pobres solo han servido de “escalera humana” para ascender al poder, sobre sus lomos.

Y el primer paso lo dieron muchos de sus obispos en el Concilio de Nivea (325) apagando las voces de obispos disidentes que anhelaban una Iglesia libre… prefirieron morir, negados , como hicieron los traidores, a venderle la “Iglesia de Cristo” al emperador romano, a Constantino el  Grande, al Estado.

Sí, entre todos los episodios de su larga e intrincada historia nos bastaría estudiar el Concilio de Nicea (325) para lograr entender que la Iglesia, precisamente, por divorciarse de Cristo y su pobreza fue que logró matrimoniarse por siempre con el imperio, con el poder y las riquezas, la verdadera base y sustento de su permanencia…dejémonos de pendejadas , ningún Espíritu Santo, fue un asunto de negocio y de dinero.

Y yo no los critico porque, si lo que procuraban era permanecer hicieron lo correcto, porque los demás grupos disidentes cristianos (que se opusieron a la venta de la Iglesia) con el tiempo se fueron desvaneciendo hasta desaparecer del planeta.

Por ello, el naif “argumento del Espíritu Santo” les ha servido muy bien para ocultarle a sus creyentes incultos la verdadera causa de su expansión y permanencia: el firme convencimiento de la dirigencia clerical y de sus papas de que: Para prevalecer en este mundo es absolutamente necesario matrimoniarse con las instancias del poder y del dinero.

Si así no fuese… acaso podríamos afirmar sin llegar a blasfemar que la persecución y el odio milenario lanzado contra los judíos (que sustanciaron el Holocausto), la Inquisición, la Evangelización de América con la explotación y el robo de sus tesoros, la esclavitud, la falsificación de documentos como la “Donatio Constantini”, el asesinato y envenenamiento de papas, la persecución y la matanza de disidentes herejes, las intrigas papales, los escándalos sexuales de los Borgias, las guerras religiosas que promovieron a granel, los ejércitos papales que las libraron, el apoyo incondicional a Hitler… y otros miles de actos despreciables (como el principal: la venta de la franquicia a Constantino) que han servido para “sostener y enriquecer” a la Iglesia … ¿podríamos afirmar entonces que todos estos actos fueron consentidos y dirigidos por la voluntad del Espíritu Santo para proteger a su propia Iglesia? …

Ciertamente hay que estar muy desquiciado para pensar de esta manera, para pensar que el Espíritu Santo propició estos actos… además de encubrir a los pederastas de hoy y los de siempre, al degenerado de Marcial Marcel y a sus cardenales y obispos encubridores de curas pederastas.

Oremus:

O Sancti Spiritus, noster rebellis sacerdotes intelligere clavem ad stabilimentum.

(OH Espíritu Santo, permite que nuestros curas rebeldes entiendan la clave de nuestra permanencia)

Coro:

Nec adhuc credere quod istae contumaces Dominus Spiritus Sanctus.

(No permitas Señor estas ideas revoltosas para que sigan creyendo que fue obra del Espíritu Santo.)