No solo los trabajadores que dejaron su sudor y su sangre en el cañaveral reclaman justicia merecida para los últimos años de su lenta muerte. También una artista, Piera Montagna de Constantino, que después de décadas de invertir su vida en la Orquesta Sinfónica Nacional, reclama con amargas lágrimas una pensión que bien merece por todo el amor que le ha prodigado a este pueblo. Le pido  a Jose Rafael Lantigua que ayude a que así sea.