El triste caso empezó cuando la mayoría de los trinitarios, incluyendo a Sánchez y Mella, le sacaron los pies al pobre Juan Pablo para ponerse al servicio de Santana y Báez, los primeros grandes vendepatria de esta historia de negaciones. Después, la Restauración pariría un feroz tirano negro que consideró injusto que esta patria de negros y mulatos tuviera un padre blanco y rubio. De ahí que, por razones meramente raciales, agregara como padres a aquellos dos, y así se ha quedado. (Resultado: República Dominicana es el único país que no tiene madre, pero sí tres padres, uno verdadero y dos putativos).