Dentro del bosque

Oswaldo Guayasamín a través de Verónica Sención

Por Ylonka Nacidit Perdomo

Verónica Sención es una coach,una realizadora artística, una directora de la cotidianidad de los que nos damos cuenta  -o al menos lo creemos- que la existencia es un film de instantes, que avanza de manera galopante, y en el cual nos quitamos las vestiduras cuando hacemos una confesión de lo que somos.

Verónica ha hecho de su historia, una historia de valores. Ella fue pautando el ambiente en el cual iba a vincularse con el mundo, haciendo del mañana una posibilidad única  de verdetrás de las ventanas, que la tiranía de las veinticuatro horas del día se puede asumir como un elogio a la belleza.

Como coach, realizadora artística, y  directora a tiempo completo de la  cotidianidad de sus amigos artistas (músicos, poetas, pintores, artesanos, emprendedores, empresarias, etc., etc.), siempre nos recuerda que “Pedro Mir me cambió la profesión”,  a lo cual no puso objeción alguna ni disimuló desobediencia.

De izquierda a derecha Monnalisa Sención, Oswaldo Guayasamín, Guillo Pérez y la anfitriona Verónica Sención-Hostal Nicolás de Ovando

Ese oficio de largo aliento épico condujo a  Verónica Sención a coincidir con otros “prisioneros”  de la bondad, con sabios y  amigos dignos todos, que  hicieron posible que su biografía de hoy se escriba distinta, como una canción llena de sencillez, pero maravillosamente de primer orden.

…  y como la existencia es un  instante, relato este instante que debo a ella:

De izquierda a derecha el Embajador de Ecuador, Juan Bosch, Oswaldo Guayasamín, Verónica Sención, Pedro Mir, Rector UASD, Carmen Quidiello de Bosch y Porfirio Herrera

Dolor y miseria, destrucción y ataduras son  los presagios que los pueblos tienen  y traen con la fragilidad de su inocencia ante las criaturas que se dejan llevar  por la irracionalidad de la violencia,  la explotación del hombre por el hombre, y la  mala fe del capitalismo.

Verónica Sención, junto al profesor Juan Bosch y Pedro Mir, atrajo a Guyasamín al Hostal para que su arte estallara en la retina de cada uno como un cristal ante la soledad de la noche y la soledad del mundo, como esperanza viva ante la tensión de la angustia sin fin de los pueblos de América.

La América de Guayasamín, que conocimos gracias a la labor de Verónica Sención, es la América cautiva, pero de resistencia activa, la adormecida por la voz del lamento como voz de la naturaleza, voz de madreselva donde somos fugitivos de la ternura sin doblajes ni ambivalencias. Guayasamín nos hizo estar de frente a la América mestiza como fuga de un pájaro en vuelo que no se deja atrapar…

 

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