Nueva York.––El presidente Barack Obama anunció que suspendería las deportaciones de jóvenes estudiantes indocumentados, intentando coquetear con los grupos que lo llevaron al poder. La noticia devolverá la tranquilidad a cerca de un millón de jóvenes estudiantes. Luego de cuatro años como el deportador en jefe, en promedio deportó a unos 500.000 cada año, ahora Obama pretende ser el redentor de los jóvenes indocumentados.

La medida es abiertamente oportunista-reeleccionista, porque Obama pudo haber hecho eso desde que llegó al gobierno. Y podría beneficiarlo, no solo aumentando sus simpatías entre los votantes jóvenes y todos los latinos, también complica la situación del aspirante presidencial republicano Mitt Romney. Porque si se opone abiertamente alienará aun más el voto latino y si no se opone se alejaría más de la derecha republicana.  El apoyo de Obama al matrimonio entre personas del mismo sexo y la promoción de derechos sexuales y reproductivos son parte de su estrategia electoral.

Obama pretende reconectar con jóvenes, mujeres y honosexuales que fueron fundamentales para su triunfo en el 2008, aunque los abandonó durante su gobierno. El voto latino decidirá las elecciones en lugares como Colorado, Nevada y Florida, buscarlo a cualquier precio es algo entendible. El presidente hizo el anuncio el viernes porque esta semana hablará ante la Asociación Nacional de Funcionarios Electos Latinos, donde también hablará Romney.

Las dos cosas que decidirán las elecciones, en verdad, están absoloutamente fuera del control de Obama.  La primera es su inhabilidad de articular una política que pueda revertir la crisis económica y reducir el desempleo, los republicanos del Congreso no se lo permitirán.  La segunda es la crisis europea que se cierne como un espada de Damocles sobre sus aspiraciones de reelección. Igual como la crisis del 2008 catapultó a Obama a la presidencia, una nueva lo sacaría.