Nueva York.—Era de noche, llovía y George Zimmerman, un vigilante voluntario, perseguía a Trayvon Martin, un mozalbete “sospechoso”. Lo alcanza, luchan cuerpo a cuerpo, y ese 26 de febrero Zimmerman, de 28 años mató de un balazo a Trayvon, de 17, en Sanford, afuera de Orlando, Florida. Trayvon estaba desarmado, Zimmerman alegó “defensa propia” y lo dejaron libre. Una ley en Florida y otros 20 estados apoyando la proliferación de armas, garantiza la libertad de quien mate en “defensa propia”.

Trayvon era negro, esto desnudó la polarización racial nacional. La página Justice for Trayvon Martin en Facebook que comenzó el 15 de marzo pasa de 200 mil simpatizantes, promoviendo manifestaciones en Nueva York y otras ciudades. Celebridades negras como Spike Lee, Will Smith, Rahiana y LeBron James, claman por justicia. El “Partido de Panteras Negras” ofrece una recompensa de $10.000 para un “arresto ciudadano” (ejecución) de Zimmerman. Los promotores del armamentismo donaron $10.000 creando el fondo de Defensa de Zimmerman.

Las tensiones raciales auemntan, con frecuencia jóvenes negros desarmados son asesinados por policías o vigilantes. A Sean Bell le metieron 51 balazos en el 2009 en Queens; en febrero, en El Bronx, persiguieron a Ramarley Graham, de 18 años, hasta su apartamento, tumbaron la puerta y lo mataron en el baño.  En Del City, Oklahoma, recien balearon a Dane Scott Jr., de 17 años. El viernes en Tulsa, Oaklahoma, dos blancos mataron tres e hirieron dos negros a balazos.

Barack Obama evadió la cuestión racial pero ahora tendrá enfrentarla reconciliado blancos y negros para ganar la reelección.

Florida es un estado truculento, ahí el sol y el mar deslumbrante ocultan su esencia de plantación sureña con historia de esclavitud, racismo y trampas. Ahí George W. Bush le tumbó la presidencia a Al Gore. Obama debe ser sumamente cuidadoso.