El llamado “envejecimiento” de las poblaciones será el fenómeno demográfico más significativo del presente siglo a nivel planetario. Desde el punto de vista de sus implicancias económicas y sociales es tal vez la transformación más importante de esta época. Dada la relación diferente que la población tiene con el consumo y las actividades productivas y reproductivas en las distintas etapas del ciclo de vida, la estructura de la población por edad tiene implicaciones importantes sobre las demandas y ofertas económicas y sociales.

Este cambio ha dado lugar a lo que se denomina sociedad envejecida, es decir aquellas en las que predominarán demográficamente las personas mayores o en avanzada edad. En el presente siglo XXI, en todas las regiones del mundo se producirá el fin de las sociedades juveniles, pasado a ser sociedades envejecidas. En estas sociedades predominará, por tanto, los patrones de consumo y uso del tiempo más propios de esa etapa del ciclo vital, originando la llamada economía envejecida, un fenómeno nuevo que en las próximas décadas se consolidará como dominante a nivel mundial y regional.

Si bien debe reconocerse que el envejecimiento plantea necesidades, retos y desafíos económicos y sociales a los que se requiere dar respuestas con políticas públicas, ello no implica tratarlo como un problema en sí mismo, que sea factible y requiera por tanto ser corregido. De hecho, el término “envejecimiento demográfico”, como bien advierte el destacado demógrafo español Julio Pérez Diaz, es falaz, pues las poblaciones no envejecen. “No tienen edad, no son organismos que nacen, crecen, maduran, decaen y mueren” (1)

Los impactos económicos, sociales, políticos y culturales que ha tenido y seguirá teniendo a nivel planetario el envejecimiento y el consiguiente tránsito de sociedades jóvenes a sociedades “envejecidas” son indiscutibles, algunos de ellos bien documentados. Sin embargo, algunas lagunas de conocimiento persisten, lo que es caldo de cultivo para la difusión de planteos e ideas alarmistas y hasta catastrofistas, en la que predomina una valoración negativa del envejecimiento, que en su versión más extrema pronostica efectos devastadores, como sería el colapso financiero de los sistemas de pensiones.

Al respecto, es muy importante que en el abordaje y valoración del tema del envejecimiento demográfico se tenga en cuenta que el mismo es el resultado de dos de los más grandes avances o logros demográficos alcanzados en la historia de la humanidad, cuales son la prolongación de la vida y la reducción de la descendencia y el tamaño de la familia, cambios que han contribuido enormemente a mejorar las condiciones de vida de las personas.

A nivel regional se proyecta que el fin de la sociedad juvenil en la región se producirá en 2023, cuando el grupo de 20 a 39 años pase a ser el más numeroso. En 2045 se espera que la población de 40 a 59 años supere a la de 20 a 39 años y se origine así la sociedad adulta. Siete años más tarde, en 2052, la población de 60 años o más pasará a ser predominante, lo que dará inicio al período de la sociedad envejecida, un cambio sin precedentes en la historia de América Latina.

En el caso de la RD, si bien durante los siete decenios de la transición demográfica la población se ha hecho cada vez más adulta, encontrándose actualmente en una etapa de envejecimiento moderado -al igual que otros 11 países de América Latina-, en la que predominan los niños y jóvenes (menores de 20), el proceso de envejecimiento ya está en marcha. El crecimiento de la población en edad de retiro o envejeciente se ha acelerado, iniciándose la fase de mayor crecimiento de la población adulta y mayor (envejecimiento acelerado). 

La estructura por edad de la población de RD ha transitado de un predominio de adultos jóvenes (20 a 39 años) a una de adultos (40 a 59 años). El proceso de envejecimiento se acelerará a partir de los años 40 del actual siglo. En esa década, la población entrará en la fase moderadamente avanzada, período que se caracterizará por un rápido aumento de las relaciones de dependencia de las personas mayores. El año 2045 marcará el fin de la sociedad juvenil, cuando la población en edad joven adulta (20-39 años) supere la juvenil (0 a 19 años). Dos decenios después, en 2065, será el inicio de la sociedad envejecida, en la que predominarán las personas mayores o envejecientes (60 años y más).

Las implicaciones económicas y sociales a corto, mediano y largo plazo del proceso de envejecimiento demográfico en República Dominicana serán abordadas en la próxima entrega de este artículo.

Nota:

  1. Pérez Díaz, Julio, Miedos y falacias en torno al envejecimiento demográfico, en Demografía posverdad: Estereotipos, distorsiones y falsedades sobre la evolución de la población, Icaria Editorial, Barcelona, España, 2018.

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