En una de las recientes discusiones de trabajo del equipo pedagógico de la Red de Educación Ética y Ciudadana (REDETYC), nos pusimos a dialogar sobre la diferencia entre conductas morales, conductas ajustadas a las leyes y principios legales, conductas ajustadas a credos y principios religiosos y sus diferencias con las verdaderas conductas éticas y políticas, comprometidas con la vida digna de la población más empobrecida, desde los diferentes contextos: locales, nacionales, isleño, caribeño, latinoamericano y mundial.

La discusión surgió a propósito del debate sobre la moralidad, legalidad y eticidad de la interrupción del embarazo en algunas circunstancias, propuestas por el movimiento feminista y el movimiento social y que han sido recogidas en el segundo veto del presidente Medina al Código Penal, aprobado recientemente por el Congreso, que fue enviado al Ejecutivo para su promulgación, pero que ha sido observado  y devuelto a las Cámaras.

Lo que está en el centro del debate no es simplemente la legalidad y la eticidad de la interrupción del embarazo por sí mismo, aunque algunos grupos feministas defiendan el derecho a la interrupción en toda circunstancia, alegando que la mujer es la dueña de su cuerpo y que el feto, mientras no nazca, es parte del cuerpo de la mujer. Lo que se debate es realmente si es conveniente seguir manteniendo un código que penaliza la interrupción del embarazo en toda circunstancia.

Existe un consenso bastante amplio en el movimiento popular sobre la necesidad de que el Código Penal dominicano admita la posibilidad de la interrupción del embarazo cuando existan las siguientes causas: 1. Cuando la vida de la madre esté en peligro; 2. Cuando el embarazo sea fruto de una violación. 3. Cuando el feto tenga malformaciones congénitas que de alguna manera impidan que el neo-nacido pueda desarrollar una vida en buenas condiciones.

El debate sobre la legalidad y la eticidad de los embarazos en ciertas ocasiones ha encontrado en el liderazgo religioso de la jerarquía de la Iglesia Católica y de las iglesias protestantes, articuladas en el Consejo de Unidad Evangélica (CODUE), una oposición frontal, violenta e irracional.

La principal presión en contra de la aprobación en el código penal de la interrupción del embarazo en ciertas ocasiones está siendo liderada por el actual equipo directivo de la Conferencia Episcopal Romano-Católica, compuesto por el obispo de Higüey, Nicanor Peña, el obispo de Santiago, Freddy Bretón y el obispo de San Juan, José Grullón, quienes en su práctica pastoral, no suelen estar muy alineados con las actuales políticas vaticanas promovidas por el Papa Francisco, en cuanto a apertura y al diálogo con la sociedad.

En los últimos tres años han aparecido como voceros públicos de la Conferencia Episcopal para el debate sobre la interrupción del embarazo en algunas circunstancias, Víctor Masalles, actual obispo de Baní y los sacerdotes Luis Rosario y Manuel Ruiz, ambos pertenecientes al territorio de la diócesis de Santo Domingo.

Recientemente el sacerdote Luis Rosario, un hombre del entorno cercano del ex obispo de Santo Domingo, Nicolás López Rodríguez, acusó a los líderes de las dos principales tendencias del partido oficial, Danilo Medina y Leonel Fernández, de estar “empecinados en que se apruebe la práctica del aborto en la República Dominicana”. (1)

Las declaraciones hechas el pasado sábado, 11 de febrero, por Víctor Masalles, en la ceremonia de su instalación en el obispado de Baní parecen revelar su percepción de que la jerarquía católica está perdiendo la batalla de ideas en el actual debate. Afirmó el prelado: “En muchas ocasiones he buscado suscitar en la sociedad un diálogo sincero en el que se busque contemplar y valorar el esplendor de la vida, lo cual no siempre ha encontrado acogida en la comunidad política, donde muchas veces se busca más lo que conviene políticamente que las verdades médicas y jurídicas”.

El cura Manuel Ruiz, por su parte, quien el 14 de diciembre del 2014 renunció a su condición de enlace entre la Presidencia y la Conferencia Episcopal Católica por su desacuerdo con las supuestas “presiones” que desde el Poder Ejecutivo se estarían ejerciendo sobre el Congreso para que desestimara la penalización del aborto en condiciones excepcionales, abrió recientemente una brecha cuando declaró ante la prensa nacional, que la jerarquía de la Iglesia Católica estaría dispuesta a admitir en la aprobación del Código Penal, la primera de las tres causales, aquella que permitiría la interrupción del embarazo cuando está en peligro la vida de la madre. (2)

Podemos señalar que las jerarquías de las iglesias Católica y Evangélica, no tienen calidad ética para convencer a la sociedad de la pertinencia de sus planteamientos en torno al debate sobre la interrupción de los embarazos en el Código Penal. Y esto porque no son, en general, coherentes con todas las luchas en defensa de la vida digna del pueblo dominicano. De hecho se les ve abogar con vehemencia por la defensa de los nacidos, pero no defienden con la misma vehemencia a las niñas y niños nacidos y muertos prematuramente por falta de atención médica, como en los casos recurrentes del hospital Robert Read, o los que se mueren diariamente por desnutrición, por ser hijos e hijas de gente empobrecida, sin trabajo, o de madres solteras abandonadas por maridos irresponsables, en barrios urbano-marginales o en comunidades rurales.

Mucha gente de la sociedad está esperando a que la jerarquía católica y evangélica firme el libro verde y se sume decididamente a la lucha contra la corrupción y la impunidad, responsables de la muerte prematura de miles de niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos en el territorio isleño. Por eso, la sociedad crítica les demanda mayores niveles de conciencia política y de coherencia ética, de tal manera que asuman el compromiso que les toca y no tengan que seguir escuchando las palabras eternas y actuales del inmortal Maestro Jesús de Nazaret: “¡Ay de ustedes, “Fariseos, hipócritas, que imponen pesadas cargas, muy difíciles de llevar, y las echan sobre las espaldas de la gente; pero ustedes ni siquiera levantan un dedo para moverlas… ¡Guías ciegos! Porque cuelan un mosquito, pero se tragan un camello” (Mt 23,4.24).

Notas

1.Pastoral Juvenil acusa al presidente Medina de promover el aborto. Hoy 9-2-2017

http://hoy.com.do/pastoral-juvenil-acusa-al-presidente-medina-de-promover-el-aborto/

2. Iglesia Católica pide al PLD "no bajar línea" a legisladores sobre el aborto – El Caribe, 6-2-2017. http://www.elcaribe.com.do/2017/02/06/iglesia-catolica-pide-pld-bajar-linea-legisladores-sobre-aborto#sthash.Dc3E5Ng6.dpuf