Por favor, ruego encarecidamente a todo el mundo que no prendan fósforos ni siquiera en las fiestas de fuegos artificiales, porque este país huele a gas y podría estallar. Solo acechen las marchas de los próximos días (que van cambiando de verde a color de hormiga), especialmente la de Santiago es Santiago (y a los santiagueros nadie les echa vainas), para que se den cuenta de hacia dónde va la cosa. (Con razón en las últimas dos semanas el Gobierno ha bajado los precios de la gasolina, el gasoil y el gas, que bajan y suben según esté la temperatura del horno que, como digo, en estos días no está para galleticas).