La sustracción de los cables que alimentan las luces de la pista del aeropuerto Las Américas, en lenguaje militar, se denomina una operación de distracción. Como su nombre lo indica, persigue -en este caso-  distraer la atención del país y del gobierno sacándola de los sometimientos de la procuraduría y creando una crisis artificial tal y como procedo a demostrar de inmediato.

1.- ¿De que está hablando todo el mundo hoy lunes? Del “robo” de los cables no de los próximos sometimientos ni de los que ya se han ejecutado.

2.- Apagar las luces de la pista obligó a desviar vuelos, a iniciar una investigación, a ejecutar la reparación y en el proceso revelar puntos débiles.

3.- Como el danilismo, el PLD y los militares corruptos no tienen argumentos con que enfrentar los sometimientos acuden a una “distracción” que evita el enfrentamiento pero obligaba la otra parte a ocuparse del tema, es decir de la distracción.

4.- Con suerte, a este sabotaje seguirán otros con la esperanza de que el gobierno de por aceptado el mensaje de que su adversario quiere, exige y necesita que se suspendan los sometimientos y encarcelamientos. Naturalmente, el día que el presidente Abinader acoja semejante propuesta, de hecho ya avanzada una y otra vez por Hipólito Mejía, estaría cavando su propia tumba.

5.- El sabotaje a las luces del aeropuerto es apenas un botón de muestra. A este sabotaje deben seguir otros. La imagen del país debe verse afectada. Debe fabricarse una amenaza al turismo. La seguridad nacional y ciudadana debe verse en peligro y esta es la ruta necesaria que deben seguir los que aspiran a que este país siga en el reinado de la impunidad.

6.- La ventaja del enemigo en este caso es que Luis Abinader y su gobierno de neófitos desarticulados no necesariamente estén viendo la conjura tal y como es, que sus organismos de inteligencia no funcionen a su favor como debe ser y que sigan creyendo o peor aun, difundiendo la imagen del robo de los cables y no la de la conjura cuya fialidad no es derrocar el gobierno sino impedirle que haga justicia y eso lo tienen bien claro estos malandrines.

7.- El punto débil del sabotaje es que, con recursos propios y/o ayuda externa, los organismos de inteligencia logren descubrir a los autores materiales  e intelectuales de la trama, los hagan confesar y entonces se ponga en evidencia quienes pagaron, reclutaron armaron, dirigieron y ejecutaron el sabotaje a las luces del aeropuerto.

No hay de otra.

Sépanlo.