No es cierto que para hacer justicia plena contra los corruptos sea indispensable un Procurador o Procuradora General de la República en disposición de hacerlo. No es cierto que una Procuraduría General políticamente independiente sea la mejor garantía de que los ladrones del erario vayan a parar a la cárcel. No es cierto que para resarcir el interés nacional frente a los que han hecho inmensas fortunas con nuestro dinero sea necesario reformar la Constitución. Nada de eso. Lo que se necesita, antes que nada y por encima de todo lo que se pide, es que haya un gobernante con… (¡Eso mismo!).