En las últimas décadas la educación dominicana, salvo excepciones para satisfacer la regla, ha estado liderada con un estilo pendular, oscilando básicamente del autoritarismo al “laissez faire”, “laissez passer”, expresiones francesas que significan ”dejar hacer”, “dejar pasar”.
El titular de la cartera educativa es escogido a discreción por el presidente de la República y su permanencia en el cargo depende de factores políticos, y no necesariamente del desempeño que exhiba.
El bagaje que trae, además de su formación académica y experiencia laboral, adecuadas o no para la función, es su militancia en el partido que está en el poder. Viene investido de la autoridad formal que le confiere el puesto, independientemente de que reúna o no las habilidades sociales y técnicas que todo líder requiere para desempeñar una posición ejecutiva como la de Ministro de Educación.
En su artículo titulado “Fondos perdidos y el 4%”, Ramón Morrison concluye:”… en el ámbito educativo al margen del 4%, ¿qué ha sido más grave para la educación dominicana, los escasos recursos financieros o la tan deficiente gerencia?” (El Caribe, edición digital del 30/10/2012).
Concuerdo totalmente con Morrison, cuando se refiere a “la tan deficiente gerencia”, pero le agregaría y a la aplicación de un estilo de liderazgo inadecuado para la época y las circunstancias. Gerencia y liderazgo no siempre están asociados.
Un cambio en el perfil que ha primado hasta ahora para seleccionar al titular podría ser la clave para cambiar la educación y enrumbarla por el camino hacia la calidad que debe tomar a partir de 2013, con el significativo aumento que implica la inclusión en el presupuesto del 4% del PIB para la educación preuniversitaria.
Peter Ferdinand Drucker, reconocido mundialmente como el padre del “management” y autor de múltiples obras sobre gestión de las organizaciones, sigue siendo objeto de estudio en las más prestigiosas escuelas de negocios. He aquí algunas de sus frases más celebres para referirse al perfil de un ejecutivo con liderazgo: “Gestión es hacer las cosas bien, liderazgo es hacer lo correcto”. Otra se refiere a que: “Nadie debería ser nombrado para una posición directiva si su visión se enfoca sobre las debilidades, en vez de sobre las fortalezas de las personas”. Por último se expresa así: "No se trata de una personalidad magnética, eso puede ser sólo facilidad de palabra. Tampoco de hacer amigos o influir sobre las personas, eso es adulación. El liderazgo es lograr que las miradas apunten más alto, que la actuación de la gente alcance el estándar de su potencial y que la construcción de personalidades supere sus limitaciones personales".
El tipo de líder a que se aspira sería aquel que poseer un perfil muy distinto del líder de hace varias décadas, cuyo patrón se ajustaba en mayor medida al control y la supervisión.
Al líder del Siglo XXI se le exige una preparación diferente para poder atender las necesidades de las organizaciones modernas. El Ministerio de Educación también parece necesitar de un líder con una preparación diferente para atender los retos que tiene hoy la educación dominicana. Se requiere un verdadero gerente con capacidad de liderazgo.
El líder de hoy debe dominar un sinnúmero de funciones, que le faciliten interactuar con el medio y dirigir con eficiencia los destinos de su organización. Deberá ser estratega, organizador y líder proactivo.
El criterio de que sea del área de educación, que aplican los presidentes de la República para seleccionar al titular, ya es un anacronismo. Como tal, no tiene la obligación de ir a las aulas a impartir clases. Está para liderar el sistema con eficiencia y eficacia. Por el contrario, esa condición ha sido una desventaja en la educación dominicana, porque ha impedido el desarrollo de un liderazgo educativo medio; a hacer carrera, porque de un tiempo a esta parte, sólo se conoce prácticamente al ministro.
Lo confirma la presencia permanente del titular en la prensa y eventos, refiriéndose a los más diversos aspectos que dominan e incumben a Directores Generales, de Departamentos, y a otros, que han sido seleccionados por el mismo ministro por su competencia para el área específica de que se trate. La población desconoce, por ejemplo, quién es, qué formación y experiencia tiene el responsable de la educación del Nivel Inicial, del Nivel Básico, de Planificación o Currículo… Hasta a los viceministros se opacan o anulan.
Presidente Medina, si Ud. produce los cambios en el gabinete que la población espera en breve, abra el abanico y pruebe otras posibilidades del sector gerencial, para que se inicie una gestión verdaderamente democrática, participativa, sin exclusiones, que haga realidad “personas para cargos, no cargos para personas”.
Por eso, Deming, citado por English, Fencwick W. y John C. Hill, en su obra “Calidad total en la educación: la transformación de las escuelas en sitios de aprendizaje”, insiste en que “la transformación de las organizaciones no puede hacerse sin el conocimiento y la teoría. A menos que el cambio esté relacionado con una estructura teórica no sabría uno qué cambiar si las cosas no funcionaran”. Y más adelante agrega “… la experiencia per se nada enseña sin el conocimiento y la base teórica”.
El liderazgo es un aspecto importante en un gerente; la capacidad para ejercer un liderazgo efectivo es una de las claves para ser un gerente eficaz. Como lo es también el ejercicio pleno del proceso administrativo.
En el proceso administrativo, un gerente debe cumplir cuatro funciones simultáneas, como son las de planeación, organización, dirección o liderazgo y control.
Para dirigir a las personas, no basta solamente dar órdenes e instrucciones, comunicar y motivar, es necesario ser un líder, poder influir en el comportamiento de las personas.
Los diez tipos de liderazgo más frecuentes, algunos buenos, otros menos buenos, que los autores identifican de acuerdo a la forma de ejercer la conducción de una organización, son los siguientes: liderazgo Autoritario o Autocrático, liderazgo Laissez-Faire o Liberal, liderazgo Democrático o Participativo, liderazgo del Carisma, liderazgo Transaccional, liderazgo Orientado a las Tareas o Práctico, liderazgo Orientado a las Personas o de Relaciones, liderazgo Burocrático, liderazgo del Servidor y liderazgo Transformacional. Aquí sólo se caracterizarán los dos primeros.
Liderazgo Autoritario o Autocrático. Es una forma extrema de liderazgo. Ejerce altos niveles de poder sobre sus empleados. Toma las decisiones sin explicarlas ni justificarlas. Asume toda la responsabilidad de la toma de decisiones, inicia las acciones, dirige, motiva y controla al subalterno. Puede considerar que solamente él es competente y capaz de tomar decisiones importantes; puede sentir que sus subalternos son incapaces de guiarse a sí mismos o puede tener otras razones para asumir una sólida posición de fuerza y control. Los miembros del equipo tienen pocas oportunidades para hacer sugerencias, por muy interesantes que estas sean para la organización, lo cual no es la mejor manera de tenerlos contentos. El liderazgo autocrático conduce a altos niveles de absentismo y rotación del personal. No beneficia a la creatividad ni al espíritu de equipo, por lo que muchos de los beneficios del trabajo en grupo se pierden. La respuesta pedida a los subalternos es la obediencia y adhesión a sus decisiones.
Liderazgo Laissez-Faire o Liberal. También es conocido como el “líder muerto”. En este estilo el liderazgo no se asume completamente, quedando el grupo a su mando en completa libertad y albedrío y con el poder en sus manos. Suele adoptar un papel pasivo y nunca juzga ni evalúa los aportes de las demás personas y los miembros gozan de total libertad de acción. Este líder espera que los subalternos asuman la responsabilidad por su propia motivación, guía y control. Se deja influenciar por lo que diga su grupo de trabajo, por sus pasiones o intereses. Este estilo de liderazgo proporciona muy poco contacto y apoyo a los subalternos. Es para equipos con miembros muy experimentados, altamente calificados y capaces para que este enfoque tenga un resultado final satisfactorio. Como aspectos negativos se les señalan a este líder que puede convertirse en una persona demasiado tolerante, que le es difícil decir “no” a las personas que le rodean. Cuando los miembros de su equipo sobrepasan los límites acordados, simplemente traza otra línea o hace caso omiso al problema. Este líder se ofrece voluntariamente a ser manipulado.
Sin embargo, hay que reconocer que ningún estilo de liderazgo en sí mismo es totalmente adecuado o lo contrario, aunque sus efectos impactan al sistema educativo, mejorando sus procesos y resultados o dificultándolos; y en los docentes y otro personal influye, en su motivación y entrega para realizar un trabajo de calidad.
En este período, los ejemplos de líderes autoritarios se suceden en cada gestión y pueden enumerarse por decenas. Como muestra general para tipificar el autoritarismo a ultranza, sólo hay que recordar la imposición de los textos integrados y lo que ocasionó esa funesta iniciativa; y de manera particular, la experiencia de una excompañera del personal técnico a quien le disminuyeron el salario y ante el reclamo directo, la máxima autoridad del ministerio le dijo: “aquí, la ley y el poder soy yo”. Y todo se quedó igual.
Es muy importante conocer los estilos de liderazgo a fin de identificar sus fortalezas y debilidades, y por supuesto reconocer que con el tiempo algunos se han quedado rezagados, como ha ocurrido con el autoritario.
La literatura especializada es clara cuando afirma que administrar, gerenciar, liderar, es hacer cosas a través de personas.
En una organización, no importa que sea grande como el sistema educativo, la relación horizontal es más productiva que la vertical. De ahí que, el estilo de liderazgo autoritario o laissez-faire, laissez-passer en esta época de la Internet, la cibernética, la robótica, de la aldea global, etc., hay que ser cuidadosos al aplicar este tipo de relación.
El punto más luminoso que ha tenido la educación dominicana, en toda su historia, ha sido el Plan Decenal de Educación y la reforma educativa que se concertó, denominada Transformación Curricular.
Dicha reforma se quedó en documentos, porque el liderazgo autoritario frustró una aplicación inicial adecuada, su desarrollo y su consolidación. Los verdaderos líderes procuran hacer las cosas lo mejor posible, sin importar que los recursos sean escasos.
La consecuencia de este desacierto es conocida por todo el pueblo dominicano y el mundo: el país ocupa casi el primer lugar en MALA EDUCACIÓN, según mediciones internacionales. Las mediciones nacionales las ocultan o maquillan.
A partir de ahí, todo ha sido MÁS DE LO MISMO.