Ágora

La apuesta por una lógica política democratizadora

Por César Pérez

La generalidad de dirigentes, hacedores de opinión y analistas políticos coinciden en la idea de que nunca como ahora la oposición había tenido tanta posibilidad de alzarse con el control de las principales instituciones del Estado en las elecciones del próximo año. Tanto mediciones como lecturas/percepciones de la presente coyuntura sirven de sostén a la referida idea. Pero, existen diferencias en cuanto a las causas que han determinado esta auspiciosa situación de la oposición y de su potencialidad. Algunos, erróneamente, reducen la auspiciosa situación de la oposición al colapso del PLD, otros reducen su potencialidad por las alianzas que esta ha hecho.

Cierto es que la catástrofe del PLD ha sido factor importante para situar donde realmente están las posibilidades de la oposición. Pero esta variable ha podido aprovecharse porque previo a ella se produjeron diversos hechos que, a pesar de la persistencia de muchos en negarlo, porque la oposición a los gobiernos del PLD, se expresó en esa tenaz resistencia de voces independientes y en diversas colectividades políticas, a la vocación absolutista y corruptora de ese partido. También en las denuncias, artículos, documentos/denuncias de destacados líderes de opinión e intelectuales (independientes y de partidos) a través de los medios radiales, televisivos, escritos y digitales durante años en una sostenida batalla contra los desmadres del gobierno y su partido.   

A veces, la casualidad determina algunos hechos políticos, pero la oposición está donde está no por casualidad. Quienes participamos en las marchas de Marcha Verde vimos que estas fueron momentos en que juntos, marchaban los principales dirigentes de prácticamente toda la oposición, de diversas organizaciones locales y de diversas colectividades políticas/sociales. Esa práctica y esas batallas en la esfera de las ideas han sido determinantes para que se pueda aprovechar la catástrofe del PLD. Pero hay más, la generalidad de las organizaciones políticas y sociales del país, han hecho conciencia de que la gente tiene una idea topográfica del poder.

Eso quiere decir que no pasan de ser irrelevantes o simplemente políticamente inexistentes aquellas personas o colectividades política/social que no tengan presencia en las instituciones donde se toman las decisiones que conciernen a las comunidades: el Congreso, el Ejecutivo y sobre todo en los ayuntamientos. Esa conciencia creada, unida a la firme voluntad de ponerle fin al reinado de la impunidad y la impudicia en las instituciones del Estado, es lo que ha llevado a una diversidad de organizaciones político/sociales de la oposición a tejer diversos espacios de alianzas o acuerdos que pueden ser determinantes para que esos sectores hagan real las perspectivas de ser poder en el 2020. Eso, constituye una oportunidad de crear una lógica política de cambios democratizadora de este país.

Tanto el Congreso como los ayuntamientos que tendrían la oposición tendrán sus falencias, pero tendrían menos si muchos destacados comunicadores, intelectuales y personalidades hubiesen aceptado las candidaturas que el PRM y otros partidos ofrecieron para diversas instancias, y que con legítimo derecho aquellos rechazaron, pero aun así esas instituciones estarán sometidas a una lógica política que en tanto potencialmente democratizadora, podrían tener un rol diferente al que hasta hoy han tenido. A ese propósito, Luis Abinader ha mantenido y ampliado, su discurso de cambio sobre la importancia de una Justicia y un Congreso independientes y de nuevo relacionamiento entre Ejecutivo y ayuntamientos.

Decir lo contrario es tener una pobre lectura de una coyuntura con la potencialidad de ser realmente democratizadora. Ayer se decía que no había oposición, y la había, hoy que no tiene discurso de cambio, y lo tiene. Basta leer los diversos programas o esbozos de programas de las diferentes colectividades que configuran la oposición. Es esos textos son elaborados, dentro y fuera de los partidos, por profesionales de larga trayectoria de compromisos por los mejores intereses de este país y los aspectos esenciales de esos documentos son los que le sirven de contenido a los discursos de campaña a candidatos de importantes plazas, incluyendo a la presidencia.

Esta sociedad vive un momento crucial, que puede devenir en un cambio de régimen, de ese régimen que la ha llevado al más bajo nivel de degradación de sus instituciones e incluso de su tejido social. Leer adecuadamente este momento y actuar en consecuencia, es una forma de contribuir a que ese cambio de régimen se oriente en el sentido de la profundización de la democracia, de la regeneración de este país. En tal sentido, una lectura que no recoja y potencie los elementos positivos la presente coyuntura contribuye al inmovilismo de sectores que aun se mantiene en la incertidumbre y en ese pesimismo que nos ha lastrado como país. Creo tenemos una gran oportunidad de invertir esa tendencia, apostando y trabajando por crear una lógica de cambio democratizador de esta sociedad, entendiendo y respetando las diferencias. 

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