Nota: Este artículo fue escrito antes de la victoria electoral de Francois Hollande pero no lo había publicado porque los dominicanos estábamos en campaña electoral. Lo hago ahora, cuando ya Fillon es un ex ministro, pero los conceptos tienen plena validez.
Una amiga, abogada además, me envió hace poco el siguiente texto acompañado de su entusiasta comentario de adhesión:
El primer ministro francès, François Fillon, dijo la semana pasada:
"Los inmigrantes no franceses deben adaptarse (….) estoy cansado de que esta nación se preocupe por saber si ofendemos a determinados individuos o a su cultura".
Alto ahí Monsieur Fillon, alto ahí, por favor: Bueno, el ministro está cansado, confiesa, pero y ¿que hizo Francia en Argelia, Marruecos y Túnez? Nunca se preocuparon si ofendían la cultura, le impusieron sus leyes, sus policías, sus tribunales diferenciados y privilegiados, sus dioses, su moneda, su idioma y su cultura y nunca le preguntaron, ni de cortesía, si estaban conformes, que claramente no lo estuvieron nunca. Francia colonizó muchos países y en cada uno de ellos hizo lo que le dió su puta gana. Ahora, Monsieur Fillon está cansado de que unos cuantos descendientes de esas antiguas colonias que viven en Francia o nacieron allí reclamen una identidad de la que fueron despojados sus padres y abuelos en su propia tierra. Entonces una de dos. Que los extranjeros en suelo frances que reclaman derechos de identidad se vayan de regreso a sus casas pero en ese caso, Francia tiene que excusarse y pagar indemnizaciones por no haberlo hecho en los países que colonizó.
"Nuestra cultura se ha desarrollado en luchas convertidas en victorias por millones de hombres y mujeres en busca de la libertad". ¿Cual libertad monsieur Fillon? La de ustedes los blancos, más o menos, pero para los demás nunca hubo libertad.
"Nuestra lengua oficial es el francés (…) En consecuencia, si ustedes desean formar parte de nuestra sociedad, ¡aprendan la lengua!" Ahh carajo monsieur Fillon como que los franceses aprendieron y respetaron el árabe en los países que ocuparon. Como que los franceses se condujeron civilizadamente en Haití, en Viet Nam, Líbano, Siria, Senegal, Costa de Marfil y las otras ex colonias francesas.
"La mayoría de los franceses creen en Dios. No se trata de una obligación cristiana, de la influencia de la derecha ni de presión política, pero es un hecho, porque hombres y mujeres fundaron esta nación sobre principios cristianos, y esto se enseña oficialmente."
Exactamente lo mismo podrían decir hoy y dijeron antes la gente de los pueblos colonizados, vejados, ultrajados y puteados por esa Francia. Monsieur Fillon quiere que respeten sus dioses y no quiere recordar que ellos rehusaron respetar los dioses de esos otros pueblos a menos que los dioses de ellos tengan más valor y cotizen más alto que los demás.
"Es perfectamente adecuado difundirlo en los muros de nuestras escuelas… Si Dios les ofende, les sugiero que consideren otra parte del mundo como país de acogida, porque Dios forma parte de nuestra cultura. Nosotros aceptamos sus creencias sin cuestionarlas".
Ni siquiera para fines anecdotarios tiene validez esa afirmación. Francia nunca aceptó las creencias de esos otros pueblos y ahora exige que respeten la suya y sacan a colación el tema territorial. Claro, que como estás en casa mía pues deberías respetar mis costumbres y dicho así parece muy lógico y equilibrado, pero esa no es la historia ni ese es el caso. Veamos esta otra joya del ministro francés:
"Lo único que les pedimos es que acepten las nuestras y que vivan en pacífica armonía con nosotros. Éste es nuestro país, nuestra tierra y nuestro estilo de vida. Y les ofrecemos la oportunidad de aprovechar todo ello."
Pero eso es exactamente lo que decían esos pueblos colonizados por Francia. Este es nuestro país, nuestra tierra y nuestro estilo de vida y Francia nunca los respetó. Ahora queremos que a quienes irrespetamos antes nos respeten. Y oigamos un final truculento:
"Pero si están cansados de nuestra bandera, de nuestro compromiso, de nuestras creencias cristianas o de nuestro estilo de vida, les recomiendo calurosamente que aprovechen otra gran libertad francesa: el derecho a marcharse. Si no son felices aquí, que se marchen. No les hemos obligado a venir. Han pedido estar aquí. Acepten, pues, el país que han elegido."
Marcharse no es un derecho señor Fillón y menos aún cuando las condiciones creadas por el otro son las que me obligaron a venir. ¿Quien le habrá dicho a este señor que escogieron a Francia en libertad, ni que hayan disfrutado de libertad en Francia ni que tengan tampoco libertad para irse? Esta gente está en Francia o en cualquier otro país similar porque fueron despojados antes del país que tenían, fueron despojados de su cultura, de sus monedas, de sus tierras, de sus dioses, de sus derechos y hasta de su identidad. ¿Por que deberían irse? Tienen derecho a quedarse porque esa es una manera de cobrar parte de la deuda creada por Francia con el despojo de sus colonias. Tienen derecho a todo incluso a subvertir a Francia y transformarla en otra cosa porque eso fue justamente lo que hicieron antes con ellos. Lo que va viene Monsieur Fillon. Si usted está cansado váyase usted y váyase además al carajo. El que siembra vientos cosecha tempestades.
A mi personal y particularmente no me gusta para nada la conducta de los bárbaros, es decir de nosotros mismos cuando emigramos a otras tierras. De hecho la detesto, pero no soy ciego y estos desmanes de ahora son hijos de los tantos abusos de ayer. Cabe ahora preguntarle yo a la amiga mía, si todavía cree que tiene validez su adhesion al discurso de Fillon en los términos que ella me escribió.
"Bravo para el ministro Frances!!!!! Asi es como debe ser!!!
¿Todavía crees que así es como debe ser?