Si no fuera por lo serio y grave que es, cualquiera se reiría de las denuncias que, sobre la intención de fraude electoral el 20 de mayo, formulan figuras de la oposición, voceros de partidos y otras instituciones. Es que, en cuanto a fraude, todavía tenemos la imagen de mesas robadas y urnas violadas donde la voluntad del elector se escamotea sustrayendo el voto, dañándolo, rehusándolo, invalidándolo o de cualquier manera falsificándolo. Por esa visión tradicional, algo obsoleta, del fraude electoral hubo tanta insistencia en pedir la renuncia o destitución del Sr. Frías de su posición al frente del área de cómputos de la Junta Central Electoral. Por esa misma razón una parte del país político levanta su indignada protesta ante la decisión de la JCE de anular las alianzas que el PNVC y el PRI habían suscrito con el PRD. Por lo mismo presenciamos el espectáculo que confiere la franquicia del PRSC al grupo Reformista que le conviene al gobierno y desconoce al otro. La gente en la calle cree y espera que por estos antecedentes y numerosos otros casos no citados ni comprendidos por la complejidad tecnológica involucrada habrá fraude en las elecciones del 20 de mayo.

Están equivocados. Sin desmedro de otras ilegalidades más graves y todavía posibles por aquello del plan B, el fraude ya está consumado.

No hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti mismo. Viejo refrán. Sabio refrán.

El antiguo congreso perredeísta 2000-2004 forzó una reforma constitucional con la sola finalidad de darle a Hipólito Mejía la posibilidad de reelegirse para un segundo mandato consecutivo. El PLD de Leonel tuvo mayor éxito años después haciendo otra reforma constitucional tan mala como la otra que puso todo el poder político del Estado en las manos de quienes ya lo tenían, es decir ellos mismos.  El PRD terminó afilando cuchillo para su propia garganta. Ambas reformas fueron ilegítimas aunque siguieran un curso legal o semilegal para consumarse.  El PRD impuso en la JCE a Morel Cerda una figura que el sistema político de entonces repudiaba porque la creían parcializada. El PLD ahora impone a Roberto Rosario cuya conducta no podría ser más despreciable. De nuevo, el que siembra vientos, cosecha tempestades. En el aniversario de Peña Gómez, los perredeístas en el cementerio repudiaron al ex general Zorilla Ozuna que cuando era Jefe del Ejército repartía papeletas a favor de la reelección de Hipólito de la misma manera que ahora algunos jefes policiales y militares hacen campaña para Danilo y escuchamos una que otra vez al propio Hipólito denunciándolo. ¿Cómo puede un burro decirle a un conejo orejú? Hipólito Mejía es víctima ahora y a mucho mayor escala de las trampas que, en el 2004, intentó sin éxito el PPH. En otras palabras, el PLD de Leonel, ha expandido y exagerado la cultura del fraude y de la trampa en el sistema político y han tenido éxito al hacerlo poniendo más dinero que nadie y despojándose por completo de cualquier tipo de escrúpulos.

El fraude electoral del PLD está consumado  en infinidad de formas, medidas, procedimientos y decisiones que están ahí, documentados y documentables y, lo que es más importante, están sembrados firmemente en la percepción de la mayoría de la población, incluyendo a una parte de los que, a pesar de esto, votarán morado:

a.- las cédulas que ellos retienen a cambio de tarjetas solidaridad, en los votos comprados a boca de urna, en las cédulas también compradas para evitar que voten en contra,

b.- el uso y abuso de los recursos del Estado para hacer campaña, definido no solamente por los montos involucrados, sino por la escala de saturación y el desprecio a la ley con que la consuman,

c.- en la compra de conciencias privadas y públicas con dinero nuestro a una escala que este país no había  conocido,

d.- en las decisiones arbitrarias y autoritarias de la JCE contrarias al derecho, la ley y el ordenamiento democrático,

y si traemos el tema a colación ahora no es precisamente para decir que uno es más culpable que el otro si no para que se entienda algo mucho más sombrío y peligroso.

Cualquier gobierno del PLD que surja después del 20 de mayo está desprovisto de legitimidad aunque fuera admitida y reconocida la legalidad en el conteo de los votos de ese día. La sociedad dominicana sabe que ha habido fraude a gran escala y por mucho tiempo. Esa percepción no solamente es correcta sino que es la que determina y desata conductas sociales. Cada vez que alguien asume el mando en cualquier estructura u organización, se apresura a asegurar el primer atributo del poder que es la legitimidad. La legitimidad no solo tiene que ser, sino también parecer; es tanto una realidad como una percepción. Es un atributo del poder del cual deriva el sometimiento voluntario y la aceptación. Cuando esta no puede establecerse siempre hay conflicto y con frecuencia guerras.  De manera pues que sepamos todos hacia donde vamos.

El documento firmado recientemente por 57 intelectuales a favor del PRD y contra la dictadura emergente debió consignar estos antecedentes señalados aquí.