Lo primero que hay que hacer para mejorar algo, es partir de la realidad para identificar las oportunidades y las debilidades, y para corregir lo que está mal, es admitir que lo está.

Sin embargo, a pesar del eslogan utilizado en la campaña por el actual Presidente, su plataforma de comunicaciones tiene como propósito vender una realidad a la ciudadanía en la que parecería que nada hay que corregir, pues gracias a la grandiosidad de su gobierno las cosas o andan bien o el Presidente las resolverá cual hada madrina, con una simple visita.

La estrategia de comunicaciones llevada a cabo por los gobiernos de Leonel Fernández fueron sumamente efectivas en implantar dos ideas centrales en las mentes de muchos ciudadanos: que ese líder era el único que aseguraba la modernidad y el desarrollo del país, y que cualquier opción que no fuera el PLD representaba el caos, el desorden y la inestabilidad.

"…este es un país excesivamente caro, por la mala gestión, la corrupción, la duplicidad de costos y el clientelismo"

Pero esa misma maquinaria de comunicaciones jugó en su desfavor, cuando el Presidente Medina decidió reelegirse a pesar del impedimento constitucional que existía, y de ser prácticamente un mago que había logrado un progreso sin igual para el país, pasó a ser vendido como la peor opción, tanto así que evitar que volviera a ser presidente justificaba una nueva modificación a la Carta Magna para reelegir al nuevo portento de ese partido; lo que demuestra cuán frágiles pueden ser las verdades que nos venden

Lo peor de todo esto es que a la población se le han vendido mensajes equivocados, tales como que para mejorar su situación lo que debe es aspirar a una ayuda gubernamental o a un puesto en el gobierno, que a pesar de que existen poderes del Estado, Ministerios y organismos estatales, el único que puede resolver los problemas es el presidente, y que para continuar la ruta del progreso debemos permitirle al presidente, los congresistas y los alcaldes, ser reelectos, pues independientemente de las malas o buenas acciones de los segundos y de los de los terceros, lo que importa es no perjudicar el plan reeleccionista del primero.

El poderoso instrumento de las comunicaciones mal utilizado puede ser sumamente peligroso, pues puede implantar ideas equivocadas y manipular realidades. Y cuando este se acompaña a la vez de falta de transparencia, adormece a mucha gente que se siente cómoda no cuestionando las informaciones que le ofrecen, sin percatarse de que un día pudieran despertarse con noticias que no quisieran escuchar, como ha acontecido en otros países que vivieron años en una burbuja.

Sin entrar en el análisis del reciente estudio del Ministerio de Economía que concluye que la mayoría de la población dominicana pertenece a la clase media, lo que todos sabemos, es que esa mayoría cada vez recibe menos por los ingresos que percibe, porque este es un país excesivamente caro, por la mala gestión, la corrupción, la duplicidad de costos y el clientelismo.

Mientras nuestras autoridades sigan pensando que pueden mantener dormida a la población vendiéndole quimeras, se preocuparán más por invertir en mantener la factoría de comunicaciones que las fabrica, que en corregir los males que afectan nuestra sociedad. Para qué hablar de achicar el Estado, de enfrentar la corrupción, de desmontar el clientelismo y de fortalecer las instituciones, si lo único que cuentan son los votos, y esos se consiguen, a punta no de armas de fuego, sino de otras aún más poderosas, que manipulan realidades.