Quien quiera asumir con orgullo su pertenencia a este país del carajo y saber dónde está la enorme estatura del verde, el inacabable imperio del agua, la total transparencia de la brisa, la inmensurable frescura del cielo, la profundidad infinita de las venas telúricas y el más luminoso tránsito del sol tropical, que venga a las lomas de Blanco, Bonao, donde el rumor del viento entre estos pródigos valles y montañas nos susurra por siempre el nombre de una gran patriota, defensora intransigente de este hermoso patrimonio: Aniana Vargas.