No obstante todo lo sabido, Leonel Fernández, presidente del PLD y de la República durante 12 años, y la figura de este país, aparte del Big Papi, más conocida en el mundo, todavía tiene la oportunidad de hablarle en voz alta a este pueblo, para autocriticarse por sus imperdonables desafueros; para reconciliarse con la generación de la que procede, de cuyos valores renegó, y para ser el crítico más firmes de los errores de este Gobierno, con los que también carga su partido. Ojalá entienda que es la única forma de cruzar el Rubicon y salir airoso de los cuatro duros años danilistas que posiblemente tendrá en su futuro.