Cada día que pasa uno no deja de asombrarse por la capacidad de engaño que despliega tanta gente metida a político de profesión en la República Dominicana. Resulta ahora que, luego de doce años saboreando las mieles del poder, la dirigencia del PLD y quienes lo usufructúan –incluído el “máximo líder” de esa corporación–, llegan a la conclusión de que el esquema económico actual, del que tanto se han beneficiado el anillo palaciego y de hierro que los rodea, no funciona para el desarrollo de la gente común y trabajadora.

¡Tamaña verdad… pero menuda ignorancia al querer tomarle el pelo a todos los demás! Por supuesto, luego de las elecciones, se pueden decir ciertas verdades que antes se ocultaron por conveniencia, como dicta el arte de los zorros en la política, pese a los millones de dólares y millones de pesos que se gastaron los artífices morados para convencer y hacer creer a todo el mundo los beneficios y ventajas de su continuismo especulativo en el timón del poder.

La primera andanada la disparó el pasado 2 de julio en Santiago de Chile, durante la reunión de la CEPAL, el flamante ministro de Economía, Planificación y Desarrollo de la corporación leonelista, Temístocle Montás, al confesar con candidez ante el auditorio que “el gran desafío de la planificación actual en República Dominicana es poner en marcha políticas públicas que eleven las condiciones de vida de la gente, en un marco de estabilidad macroeconómica y de políticas fiscales sólidas y sustentables”. !!!Eureka!!!

Lo único cierto es que en su gestión la gente que tanto le preocupa no ha tenido prosperidad, bienestar, buena economía y ni siquiera un empleo decente sin que se humille su dignidad

Es decir, que el ministro llega a esa conclusión tras su partido navegar doce años, 4,380 días, para vender la especie y hacer creer a los demás que el tren del progreso sostenible avanzaba de manera imparable. Claro, para unos pocos privilegiados. Para el resto, escuelas sin ventanas, IVA, servicios públicos mediocres, salud paupérrima, carreteras en deterioro, agua contaminada, altos impuestos hasta en la limonada, apagones, corrupción, inflación, impunidad, salarios de miseria, austeridad draconiana, cifras y numeritos sin sentido para Vicente y toda la gente, Raimundo y todo el mundo y Villegas y todo el que llega.

Pero la “ingenuidad” de Temo llega más lejos. Para superar el esquema económico que ya no les funciona y vencer la  crisis que ellos mismos han creado, necesitan otro ardid para los próximos cuatro años. El mismo consiste, según él, en que la sociedad,  estado, poderes públicos y partidos políticos asuman un compromiso, incluso hasta cambiar de cultura, para asumir la voluntad política que durante doce años el más alto nivel de mando ha esquivado y reniega, en el acto más genuino de irresponsabilidad política y social de un partido con un pueblo y una nación.

Sin embargo, el ministro morado mostró un segundo de lucidez. Reconoció lo que la gran mayoría de los dominicanos padece en su diario vivir: “en las últimas décadas el crecimiento económico del país ha sido en promedio de 5% del PIB y el per cápita de un promedio mayor a 3%, lo que deja mucho que desear en términos de progreso de desarrollo humano”.

En palabras llanas y menos esdrújulas y burocráticas, ello se traduce de la manera siguiente: más del 60 por ciento de la población dominicana con ingresos reducidos tiene la presión tributaria más alta, a cambio de nada, comparada con el otro 40 por ciento de la población, la cual recibe ingresos superiores y aporta menos al desarrollo general…

Entre las víctimas se incluye la educación sin el 4 por ciento, la clase media y productores agrícolas cuya esfera de acción se reduce día por día, pésima calidad de vida, cierre de zonas francas, aumento de la tarjeta Solidaridad, Bono gas y otros subsidios con cargo a la cuenta pública y con propósitos politiqueros y reeleccionistas. Así no se contribuye al desarrollo humano de ningún litoral.

Pero el colmo del cinismo en las palabras de Montás surgieron en Madrid, España, dos días después, el 4 de julio, por boca del Oráculo saliente de Villa Juana, quien con la mayor desfachatez, declaró ante el rey Juan Carlos, “la aplicación de políticas de austeridad para afrontar la crisis “no debe ir a contrapelo” de políticas orientadas al crecimiento económico y la generación de empleo porque “por encima de todo está la gente”.

Cabe preguntar aquí: ¿cuándo se ha preocupado de verdad Leonel Fernández y su partido por la gente, la juventud, los ancianos, los niños y las mujeres necesitados, que no sea pensando en la conveniencia del beneficio político y el resultado final? Como para tapar un poco las quejas de algunos inversionistas españoles, por aquello de la inseguridad jurídica para sus inversiones en Santo Domingo, el “máximo líder” evadió hábilmente su responsabilidad al frente de la cosa pública al elucubrar de la manera siguiente:

“No somos irresponsables. Entendemos la necesidad de que haya sostenibilidad financiera, estabilidad fiscal, pero por encima de todo está la gente, y para que la gente tenga prosperidad y bienestar tiene que haber crecimiento de la economía y generación de empleos”.

Lo único cierto es que en su gestión la gente que tanto le preocupa no ha tenido prosperidad, bienestar, buena economía y ni siquiera un empleo decente sin que se humille su dignidad.

¿A cuáles gentes se refería? ¿A los del anillo palaciego, los del círculo de hierro de especuladores que le acompañan en los tours que realiza, o a los de las Cañitas, La Zurza, Cienfuegos o Cutupú? ¿Por qué no se refiere a cambiar el erróneo esquema del que hizo referencia Temístocle dos días antes en Chile, que no permite el desarrollo humano razonable y sustentable en la República Dominicana del siglo XXI, pero si el abultado desarrollo de las cuentas bancarias personales y empresariales de sus protegidos?

Cabe señalar que en el libro que presentó en la capital española, intitulado Comentarios a la Constitución de la República Dominicana, Leonel Fernández no menciona el 30 por ciento de desempleo entre jóvenes de 18 a 24 años en el país, la política de ajuste fiscal draconiana a la población, para satisfacer las necesidades de los acreedores internacionales y los bolsillos del círculo de hierro del Palacio Nacional y otros privilegiados del partido, entre ellos los miembros del Comité Central y el Comité Político, así como la nómina de la embotelladora morada, cuya primera fase concluye el 16 de agosto, para dar paso a otra similar que parece apunta “¿a la gente?”.

Como decía el inquieto Anacobero Daniel Santos en sus plegarias a la Virgen de Altagracia, contenida en una de sus melodías donde se refería a una novia dominicana que lo abandonó en Puerto Rico, “…sabrá Dios cuántos te estarán pintando ahora pajaritos en el aire…”.

Lo cierto es que cada día que pasa uno no deja de asombrarse por la capacidad de engaño que despliega tanta gente malévola metida a político de profesión en la República Dominicana.