Opinión

El embajador de EEUU frente a la homofobia en República Dominicana

Por Yocelyn Guerrero

“La homosexualidad no es una enfermedad, la homofobia sí.”  Morgan Freeman.

Esta cita tan atinada y realista habla por sí misma acerca de  la homosexualidad versus la homofobia, ya que la ante la ciencia, en especial la psiquiatría desde el año 1973 la homosexualidad fue retirada como un trastorno de la conducta o enfermedad.

Sabiendo que abundar sobre las tantas teorías que existen acerca de este tópico son diversas y nos extenderíamos demasiado en explicaciones infructíferas.  De ser esta un trastorno médico no figura como tal nuestros cromosomas ni existen aún pruebas diagnósticas para su detección clínica.

En los últimos días se ha lanzado una gran campaña impulsada por grupos ultraconservadores y ultramoralistas de nuestra sociedad a nivel de los medios de comunicación en pro de la expulsión del Embajador de Los Estados Unidos, James Wally Brewster, alegando que su presencia en nuestro país viene a estimular los más oscuros anti valores que en nuestra historia hayamos tenido, ante todo esto, sus cualidades humanas y profesionales quedan relegadas a un último plano solo por su orientación sexual, con lo cual declaramos nuestro total desacuerdo.

Este espectáculo más que colocarnos como el país moralista que quisiéramos ostentar ser, solo expone ante la vista mundial los altos niveles de intolerancia y discriminación en que vivimos en nuestra actualidad.  Sea cual sea la razón que impulse este movimiento viene a  vender a bajo costo y colocando a simple vista nuestras estrecheces mentales.

Recolectar  firmas para que el Presidente Obama retire de su puesto a uno de los incumbentes diplomáticos que más se ha preocupado por los grandes y verdaderos males sociales que nos laceran día a día como país.

Temas como la corrupción, la delincuencia, la discriminación de mujeres y niñez, derecho a la educación y la educación sexual y, por supuesto la igualdad en derechos humanos del grupo LGBT, segmenteo social que históricamente ha sido vulnerado y ninguneado, toma espacio en  su agenda.

Si bien es cierto que la Declaración Universal de los Derechos Humanos en sus artículos sobre derechos individuales, del 18-27 no detalla a la libertad sexual  como un derecho pone en  evidencia la necesidad de evolución en el tiempo de los mismos, no es menos cierto que queda  perfectamente  establecido que ningún tipo de discriminación debe ser tolerado.  Para una valoración ecuánime recomendamos revisar el articulo siguiente de Negro Veras publicado en ACENTO: http://acento.com.do/2016/opinion/8332113-homosexuales-discriminacion-timidez-y-lucha-y-2/

En nuestro país ya permeaban las desigualdades en aspectos derechos de la mujer, de la niñez, minusválidos/as, pensionados/as, raciales, pensionados/as y sobre todo, LGBT. Nuestros hijos e hijas se exponen a diario a la “música urbana” plagada de ofensas, de machismo, drogas y delincuencia, hecho mismo que deja mensajes muy claros en sus mentes y todo esto ante la mirada indiferente de nuestras autoridades religiosas, morales y sociales.  Para erradicar de nuestros oídos tan sucias letras no se ha presentado ninguna solicitud, lo cual sería propicio.

Al defender morales medias y convenencieras estamos dejando un precedente didáctico sumamente negativo a nuestras generaciones futuras, las cuales deberían mejor evolucionar en el renglón de respeto y no de agresión, de tolerancia  y no de discriminación.  Con este movimiento absurdo le estamos enseñando a seguir con el derrotero de desigualdad  del cual se nos va a hacer muy difícil salir de mantener estas actitudes

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