Durante el mes de octubre y la primera semana de noviembre en el país se han registrado acciones  no esperadas por la ciudadanía ni explicadas por las autoridades.

Muchos fuimos  sorprendidos por lasmanifestaciones pacíficasrealizadas durante los días 27 y 28 de Septiembre por ciudadanos(as) de origen dominicano en la ciudad de Nueva Yorkcontra la figura del ex Presidente Dr. Leonel Fernández sindicado por los manifestantes como responsable de la corrupción desarrollada durante sus últimos 8 años de gobierno.

Nadie parece haber explicado este hecho, el Partido de la Liberación Dominicana y sus organismos, los seguidores del expresidente, los medios y periodista afines con las políticas moradas, él mismo expresidente Fernández, el gobierno,  los otros partidos existentes  y la sociedad civil lucieron altamente sorprendidos por lo acontecido.

El lunes 27 de octubre, exactamente un mes después de Nueva York, estalla un incendio provocado, en el metro de Santo Domingo, más de una decena de heridos y una persona al borde de la muerte. Todo el mundo de nuevo sorprendido, miles de interpretaciones y aún no se establece nada claro y concluyente.

Nadie parece haber explicado este hecho, el Partido de la Liberación Dominicana y sus organismos, los seguidores del expresidente, los medios y periodista afines con las políticas moradas, él mismo expresidente Fernández, el gobierno,  los otros partidos existentes  y la sociedad civil lucieron altamente sorprendidos por lo acontecido

Escasas horas después las autoridades responsables del sistema Eléctrico dominicano denuncian una intentona de destrucción de torres conductoras de líneas de alta tensión eléctrica que de materializarse habría dejado el país, según ellos, sin energía afectando  la producción nacional.

El martes 28 de octubre, en acto inmediatamente seguido a los anteriores,se realiza el  intento de asalto contra la cárcel de Najayo, seis muertos, varios heridos y lo que nadie esperaba, nueve días después, el 6 de noviembre, día de la Constitución, turbas de delincuentes amados y a nombre del partido oficial atacan salvajemente a ciudadanos indefensos y a periodistas de importantes medios de comunicación con el único propósitode impedir manifestaciones ciudadanas y que la prensa escrita, radial y televisada informara el país de los acontecimientos.

La situación es para preocuparse y aunque aún no se haya establecido relación entre un hecho y el otro llama poderosamente la atención la ocurrencia continua de   estos, los posibles objetivos de algunos de ellos y la relación política que parece establecerse alrededor de dichos acontecimientos.