Ventana educativa

Ejercicio ciudadano útil y honorable

Sus concepciones y prácticas, relativas a una ciudadanía comprometida, la llevó a impulsar proyectos, programas, convenios, instituciones e ideas orientadas al desarrollo de la sociedad dominicana, y de forma particular, a los parajes y municipios de la Provincia en los que puso en acción los conocimientos de la ingeniería.

Por Dinorah García Romero

El mundo vive momentos críticos por múltiples razones. Además de analizar el contexto inmediato en el que intervenimos, basta con leer la prensa nacional y extranjera, observar la televisión, escuchar la radio y darles seguimiento a las redes sociales, para confirmar que la realidad por la que atravesamos es contradictoria y de un nivel de incertidumbre, que a cualquiera preocupa y asusta. Los fenómenos que acentúan la inestabilidad mundial se reproducen en los diferentes países del mundo. No todos los problemas tienen su origen en la COVID-19. Otras pandemias han estado azotando a países desarrollados y en desarrollo. Algunas, ya se han institucionalizado en continentes y en países. Hablamos de la pandemia de la corrupción, de la impunidad, de la violación sistemática de los derechos humanos, de la usura y del clientelismo que violenta la institucionalidad. Varias de estas pandemias afectan a la República Dominicana todavía, aunque tenemos la esperanza de que se establezcan  condiciones para extirpar las estructuras que han sostenido y expandido este tipo de cáncer político, económico y social. En este marco, que no es nada halagador, aun es posible encontrar experiencias, acontecimientos y personas que constituyen un foco lumínico de largo alcance. Son, también, testigos de la fuerza transformadora de un ejercicio ciudadano útil y honorable en la familia, en el trabajo y en la sociedad. Testigos de este talante roturan caminos nuevos; energizan a los retraídos y despiertan capacidades escondidas y algunas adormecidas.

Uno de estos ciudadanos singulares, que son Buena Noticia para la República Dominicana, fue la Ingeniera Rosa Elena García Romero. Esta mujer, de inteligencia pluridimensional, de alta espontaneidad, con profundo sentido de la amistad, gran capacidad de trabajo y tan fuerte como sensible a las necesidades de los más vulnerables, ha marcado los diferentes entornos en los que le tocó influir. Vivió intensamente la experiencia familiar, sellándola con un sentido materno y fraterno respetuoso y cuidado. Desde el ejercicio de la profesión, puso sus saberes al servicio de sus pares y de las comunidades para las que trabajaba. Sus conocimientos estaban al servicio de todos los que necesitaban orientación, clarificaciones y prepararse para nuevos aprendizajes. Lejos de su mentalidad privatizar sus conocimientos; por ello, ingenieros, arquitectos, tasadores, agrimensores y otros, participaron de sus enseñanzas, de sus explicaciones; y, también, de interpelaciones para reorientar prácticas, fortalecer el comportamiento ético y aportar lo mejor de sí mismos a la Provincia Sánchez Ramírez y a la sociedad dominicana en general. Sus concepciones y prácticas, relativas a una ciudadanía comprometida, la llevó a impulsar proyectos, programas, convenios, instituciones e ideas orientadas al desarrollo de la sociedad dominicana, y de forma particular, a los parajes y municipios de la Provincia en los que puso en acción los conocimientos de la ingeniería.

Nos situamos ante una profesional atenta a los problemas de su entorno inmediato y más allá de este. No tenía el prurito de ser llanera solitaria en el ejercicio de su profesión; y, por ello, supo trabajar en equipo con jóvenes profesionales con talento y ética envidiables.   Desde esta forma de trabajar, decía con insistencia “con personas de este tipo, la sociedad puede estar segura de que no pasará un proyecto, un contrato que no esté en regla”.Es alentador contar en la historia de la Provincia y de la Ingeniería con una profesional que disfrutó su profesión y que no escatimó un minuto que pudiera beneficiar a los contextos en los que ejerció la profesión. Sintió la necesidad de darse intensamente y no perdió tiempo en hacerlo, ni contabilizó lo que esto suponía para sí misma y para su familia. Estamos frente a una profesional inmensa. Esta inmensidad se sintetiza en tres ejes nucleares: generosidad inclusiva, inteligencia orientada al bien común y compromiso ciudadano productivo en perspectiva de transformación. Rosa Elena García Romero, ciudadana honorable. Gracias por el arte con que articulaste sencillez-inteligencia-servicio incondicional a la sociedad. Celebramos la fecundidad de tu vida y nos comprometemos a multiplicar tus valiosas aportaciones a favor del desarrollo de la República Dominicana

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