L'Osservatore Rominicano

Dos notorias indelicadezas de Ray Guevara

Por Guido Riggio

Milton Ray Guevara repite su error y de nuevo ha de arrastrar a la ilegalidad a sus compañeros jueces, como los arrastró al celebrar su Tedeum Aniversario en la catedral de su cardenal amigo, violando la neutralidad y el sosiego que ha de observar todo tribunal constitucional en cuanto a los delicados asuntos ideológicos y doctrinas religiosas se refiere.

Y justificó su error diciendo que el presidente de la República también iba sus Tedeum.

¿Malicia o inconciencia? Se nos hace pesado creer que ignora la naturaleza neutral que debe imperar en todo tribunal constitucional.

Pero ahora se trata de un segundo error, de unas nefastas declaraciones que ha hecho para explicar la sentencia que deja sin nacionalidad a miles de personas, a las que  su colega juez Katia Miguelina Jiménez rechazó diciendo:

“No comparto que se utilice a Duarte para defender un fallo ni que después de dictado haya que dar explicaciones ni congraciarse con quienes emitieron opiniones favorables” ( “ni congraciarse”, interprételo usted ).

Agregando inconsultamente pueriles criterios personales que no aparecen en el fallo original. Lo insólito, lo insensato.

Pero en aquella ocasión del Tedeum, lo hacía para enfatizarles a sus jueces el mensaje de su amado Cardenal:

Que el Tribunal Constitucional no es independiente y que debe actuar como el custodio fiel del Concordato trujillista y rechazar toda acción en inconstitucionalidad interpuesta que intentare anularlo.

A la sazón fue notificado por alguacil, él y a todos los jueces, para que se abstuvieran de participar en semejante acto religioso que de manera oficial su presidente convocaba. Sabiendo que ningún órgano oficial ( o institución) es capaz de tener conciencia religiosa.

Orgulloso y comprometido hasta los tuétanos, el amo del tribunal, y a la vez vasallo, insistió en celebrar aquella ceremonia religiosa que los tendenciada, convirtiendo a sus compañeros jueces en delincuentes, violadores de varios principios constitucionales que debían custodiar y defender pero jamás vulnerarlos. Y sucedió que todos los jueces asistieron y se pasaron por la faja a la Constitución Dominicana sin tomar en cuenta la advertencia que les hicimos, sí, descaradamente, como también lo hace el Presidente de la República.

Estamos concientes de que el sector fundamentalista y radical ha tomado el control del tribunal y en especial el sector más retrógrado de la Iglesia Católica del cual Ray Guevara es un apreciado colaborador.

Sin embargo, aquellos que todavía creemos en la laicidad del Estado y en la Constitución  nos veremos obligados a acudir a ese tribunal tendenciado a demandar la nulidad del Concordato, concientes de que para complacer a su Iglesia tendrán que evacuar una sentencia monstruosa y justificar lo injustificables; justificar los privilegios que este contrato trujillista le otorga al clero del partido político católico local, para que vivan del bolsillo del pueblo y financien su romana ideología absolutista, golpista y antidominicanista.

Pero nos consuela saber que una jueza como Katia Miguelina Jiménez eventualmente se pronunciará( y de seguro otros ) para denunciar el adefesio de sentencia que en ese entonces “evacuarán”, la que será redactada en las habitaciones del cardenal , aunque quizás para entonces Francisco lo haya evacuado de la Iglesia.

Está demás señalar que Ray Guevara, en este último caso, ha emulado a su maestro cardenal quien convocó,  a nombre de la Conferencia del episcopado dominicano, una rueda de prensa para defender al nuncio pederasta, usurpando el nombre de sus compañeros obispos.¡Qué la Patria nos guarde del catolicismo fundamentalista que impera en el Tribunal Constitucional de la República Dominicana!

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