Si hay un tema que une los discursos de los eruditos y de la gente común en privado, es el tema Mujer. En una reunión familiar, en un colmadón, en la universidad, las oficinas públicas, una consulta médica, en una guagua. Todo el mundo habla acerca de las mujeres, lo que deberían hacer, lo malo que hacen, lo que no deberían hacer.

La conducta sexual de las mujeres, por ejemplo genera sustantivos que van modificándose y actualizándose con los tiempos; antes "cuero", luego “avión”, después “mega diva” y ahora “chapeadora” y tanto hombres como mujeres se toman el derecho de ofender públicamente a todas las mujeres, representadas en una, incluso en televisión nacional y esto provoca risas. En cambio la conducta promiscua de un hombre es validada y hasta bien vista por todos los sectores de la población, no importa el nivel educativo y económico.

Es tan injusto que todo el mundo esté tan dispuesto a opinar acerca de la conducta de las mujeres y tan poca gente esté dispuesta a defender sus derechos y a acompañarlas en sus situaciones difíciles.

Cualquier persona acaba con la vida privada de una mujer divorciada, o se da el permiso de enjuiciar a una mujer víctima de violencia. Una mujer soltera que produce dinero genera sospecha, porque deberá  tener un patrocinador, como si ella no fuera capaz de salir adelante producto de su esfuerzo y trabajo.

Las mujeres en su gran mayoría no son acompañadas ni por sus propios familiares para poner una denuncia, los testigos que han visto desde siempre los maltratos vividos por ella no están dispuestos a declarar

Las mujeres somos tema de conversación en los grupos generalmente para ser juzgadas, criticadas, señaladas e  injuriadas.

Y la realidad es que la mayoría de las mujeres viven en una inmensa soledad las dificultades que, producto de los prejuicios de esta sociedad, les toca vivir. Y si buscan compañía de un hombre para sobrepasar estas dificultades al final pudieran salir más heridas y más solas. Incluso la propia familia de origen de la mujer maltratada, por ejemplo, les da la espalda, no las apoya. Las instituciones públicas y privadas no tienen soluciones para ellas en los casos en que sí deberían tenerlas.

En este tema que trabajamos a través de la Fiscalía del Distrito podemos palpar desde muy de cerca las condiciones de vulnerabilidad y falta de apoyo de las mujeres en sentido general.

La violencia de género es el delito más denunciado en el Distrito Nacional, de acuerdo a las estadísticas presentadas, pero qué difícil es crear las condiciones y disponer de los recursos para que luego que una mujer sea maltratada, el Estado asuma la responsabilidad de su protección y sostén.

Las mujeres en su gran mayoría no son acompañadas ni por sus propios familiares para poner una denuncia, los testigos que han visto desde siempre los maltratos vividos por ella no están dispuestos a declarar, no tienen quien las acompañe a una audiencia de medida de coerción o a una de juicio de fondo. Los vecinos se vuelven ciegos, las amigas mudas, los familiares son ya enemigos y ellas solas cargando con su dolor.

¿Quién ayuda a una mujer cuando después de un divorcio queda sin recursos y con toda la responsabilidad de sus hijos e hijas sobre sus hombros?

¿Quién les da la mano cuando tienen que tomar la decisión de cambiarlos de un colegio privado a la precaria educación pública, porque no tienen dinero para pagar?

¿Quién le consigue un nuevo trabajo a una mujer luego que lo pierde por un escándalo que le hizo su ex pareja y su empleador la despide porque no quiere problemas?

¿Quién acompaña a las mujeres en los desvelos por un hijo o hija enferma en una clínica o un hospital?

¿Quién les da soluciones a las mujeres cuando sus hijos e hijas brillantes terminan la educación media y no tienen la posibilidad de pagar el alto costo de la educación superior o la posibilidad de conseguir una beca?

¿Quién les ofrece oportunidades de desarrollo a las mujeres para salir adelante y convertirse en protagonistas de sus vidas?

De todo esto si sería interesante hablar, crear redes de apoyo, grupos de ayuda, respuestas concretas a problemas muy reales que día a día viven las mujeres. Desde el Estado, la empresa privada, el sistema de justicia, los organismos internacionales y desde cada familia donde las propias mujeres tienen su taller de construcción de sueños ajenos y ya va siendo hora de que puedan soñar y hacer realidad su propio sueño, sin la opinión de tanta gente que sólo habla y no aporta.

solangealvarado@yahoo.com

@solangealvara2