Hay, según la London School of Economics, una grave carencia de credibilidad de la sociedad civil en los políticos y los partidos. Cada mes trae un escándalo diferente. El mas reciente, el de la manipulación de la tasa LIBOR por el banco Barclays ya se extiende a otros megabancos americanos y ese a su vez, solamente sustituyó en la atención pública el otro escándalo de Bankia. Todo esto, sumado al fraude de las grandes farmacéuticas, a las inconductas del juez del Tribunal Supremo español o de presidentes corruptos o incompetentes que son defenestrados por otros aun más corruptos solamente ilustra el grado de degeneración imperante y dice muy poco de la capacidad del sistema para enmendarse. Porque ya lo dijo Galbraith, ¿como puede el Estado reglamentar a los banqueros si ellos son dueños del mismo Estado que en teoría los debe regular?.
En algunas encuestas de Metroscopia en España, apenas el 9% de la población cree en la legitimidad de los partidos mientras que en otras partes de Europa según cita la LSE está más alta, pero no llega al 20%. Un estudio suscrito por Mary Kaldor, directora de la unidad de investigación sobre la sociedad civil de la LSE y citado por el diario El País, plantea que de esta desconfianza brotan, como hongos, una multitud de movimientos alternativos cuya influencia presente va en aumento pero cuyo destino final se desconoce. Pero hay detalles importantes.
Las manifestaciones de hace algunos años contra la guerra en Iraq –señala- trajeron más gente a la calle que el descontento actual, sin embargo, éste es más profundo, abarca a mayor número de capas sociales que aquel y, empieza a tratar de resolver sus problemas no dentro, sino al margen de los canales tradicionales. Es lógico que así sea. En la oposición a la guerra estaba una parte del pueblo marchando por lo que entendían justo mientras que ahora lo hacen también otros porque entienden que es injusto lo que a ellos mismos les han hecho. No es lo mismo defender a iraquíes que no conocían de cerca ni de lejos ni temer a morir en una guerra donde no iban a ir de ninguna maneras que ver como juegan con tus pensiones, tu casa, tu crédito, tu transporte, tus medicinas, tu bienestar.
Ahí, en el despojo masivo y en la falta de propósito está parte del problema y cito dos casos: todo el mundo académico y político que desautorizó la violencia de los años 60 aspiraba, o al menos eso decía, a que la gente procurara, en forma pacífica, la solución de conflictos, pero ahora resulta que la promesa era hueca y lo demás una estafa. Los votantes dominicanos y mexicanos fueron estafados en grande por el fraude perpetrado y documentado, en un caso, a favor de Danilo Medina y en el otro de Peña Nieto el candidato del PRI. La gente ahora no sabe donde ir ni tiene claro que hacer. Me dijeron que me portara bien para resolver litigios via electoral pero, cuando me inclino a votar por quien no sea del gusto del grupo oligárquico en el poder, el complejo militar-narco-industrial y la gran prensa corporativa, entonces meten dinero a raudales para forzar el resultado que ellos quieren. En México y en la RD la prensa fabricó el ganador apetecido y el Estado hizo el resto, es decir, instrumentó el fraude. Es una división del trabajo
En el caso de Europa, según Kaldor, es extraordinario que se esté hablando de la tasa TOBIN un impuesto selectivo a las transacciones financieras mientras que por otro lado Ignacio Urquizu de la Complutense de Madrid cita el hecho de que, frente a los desahucios de familias de sus viviendas nadie ha acudido a los partidos a buscar respaldo, comprensión o ayuda. ¿ Por qué? pues, porque la gente intuye, sabe, que todos esos partidos son parte del problema, no de la solución. Son cómplices del fraude y no han obrado a favor de los ciudadanos sino de los banqueros. Entonces, viene esta joya en la publicación de El País, cito:” Las cúpulas no pueden permitirse desoír del todo las peticiones”.
Es decir, las cúpulas si pueden, en esencia, hacer lo que les viene en gana, el asunto es que no puedan permitirse el lujo de desoir del todo las peticiones. Oigamos bien, se trata de no desoir del todo pero si y en esencia seguir sordos y haciendo lo que les viene en gana.
Si esto es lo major que el sistema actual tiene para ofrecer, entonces, a no dudarlo, hemos entrado en una nueva etapa de barbarie en la cual, el desmantelamiento del Estado de bienestar social le da paso al Estado represivo universal como en efecto está en vias de consumación en numerosos países.
Es curioso y emblemático que citando a Paul Krugman y otros estudiosos, buena parte del informe de Kaldor reitera la vinculación de la crisis actual con lo acontecido en los años 20 del siglo pasado, inmediatamente antes y después del estallido y derrumbe de Wall Street. Pero, la comparación no es justa por dos razones: primero porque en los años 20 existía ya el socialismo en la Unión Soviética y su mera presencia sembraba el pánico entre las élites de occidente porque fue el miedo al socialismo no por vocación humanista que se produjo la humanización del capitalismo y con ello su supervivencia. Hoy esa amenaza no existe y el capitalismo es lo que es, sin remilgos, escrúpulos ni inhiciones. La segunda diferencia es la escala a la cual los medios de comunicación actuan forjando una nueva cultura de ruido embrutecedor y envilecedor que entonces no existía.
Producto de lo anterior y de otros factores igualmente importantes pero no imprescindibles de citar ahora es que resulta tan dificil predecir el rumbo y destino final de esta civilización que está tan al borde del colapso como de la regeneración. En palabras de Andrea Rizzi de cuya autoría es la publicación citada:” Por mucho que se reconozca su influencia en varias iniciativas políticas, los ciudadanos que desean profundos cambios en los sistemas europeos las percibirán como resultados insuficientes, muy distantes de los grandes anhelos que los animan. Sin duda, está muy extendida la sensación de que los pilares del sistema son inmutables. Eppur si muove. Y sin embargo, al menos un poco, se mueve, como dijo Galileo de la Tierra tras ser obligado a abjurar”. Si esta civilización todavía tiene posibilidades de sobrevivir es muy probable que sean encontradas si no por quienes están en el poder, al menos por quienes lo disputan. De lo contrario, sobreviene el colapso y la anarquía generalizada. Pero esto último no es necesariamente malo y tiene el enorme atractivo de ofrecer agua con que saciar la sed de justicia y de venganza de los “Condenados de la tierra” de Franz Fanon.