Se ven comiquísimos con su atuendo: toga lavadita y planchadita hasta las pantorrillas, severamente negra; solapas, hombreras y bocamangas, también negras, de pulcro terciopelo; birrete hexagonal ajustado hasta las orejas, negro también, con una borla de estambre de color (morado, por supuesto). Se ven risibles, aunque no se pongan bizcos ni bailen como arlequines (o quién sabe), con sus corbatas o corbatines negros sobre la blanca camisa. Resalta un detalle: todos, hombres y mujeres, lucen la misma máscara de bigote hirsuto, nariz de froñoñó y pelo crespo. (¡Y lo serios que se ponen al dictar sentencia!)