La columna de Marisol

Algo huele mal

Por Marisol Vicens Bello

La crisis de la basura ha sido cíclica en nuestro país y nos hemos penosamente acostumbrado a que lo normal sea que recojan mal la basura, así como a tener una de las capitales más sucias del mundo.

Esta situación que nos afecta a todos directa e indirectamente, se ha convertido en una traba para el desarrollo de la importante actividad turística del país, pues a pesar de que nuestras bellezas naturales nos harían el destino favorito de cruceros, los mismos no llegan en la cantidad que debería porque la basura se los impide.

Pues no solamente tenemos problemas en la recolección de la basura sino que tenemos aún mayores con la disposición de esos desechos sólidos, gran parte de los cuales va a parar a nuestros ríos contaminándolos así como a las playas vecinas a los mismos.

Mientras desde hace años en las sociedades avanzadas la recolección de basura no solo no es un problema, sino que mediante su debida clasificación han podido lograr importantes avances en el reciclaje, convirtiendo la basura de estorbo a elemento altamente útil; en nuestro país ni siquiera hemos avanzado en garantizar su recolección.

El conflicto que ha surgido en relación con el manejo del vertedero de Duquesa, retrata la situación de cuerpo completo.  Como el manejo de desechos en el mundo hoy día es un negocio rentable, nuestras autoridades municipales que no han sido capaces de resolver lo primordial y asegurar un servicio eficiente, al mismo tiempo sí quieren beneficiarse del negocio de la basura, colocando muchas veces sus intereses particulares por encima de los de la colectividad.

Muchos de esos negocios y contrataciones se han hecho con total falta de transparencia, sin licitaciones, sin agotar todos los procesos de autorizaciones requeridos y algunos de ellos con intermediarios políticos, que nada saben de basura, excepto que puede ser un negocio lucrativo vender algunos desechos y salen con el contrato bajo el brazo  a buscar socios operativos. Contratos que luego las mismas autoridades quieren muchas veces desconocer violentando la seguridad jurídica.

La generación en base a desechos sólidos es otra alternativa que tampoco ha podido prosperar en nuestro país, a pesar de la falta que nos haría, entre otras razones porque la burocracia y la política que rodea las municipalidades que manejan los vertederos constituye una retranca.

La división del Distrito Nacional y la creación de los 4 ayuntamientos de la provincia de Santo Domingo han complicado las cosas, porque aunque son varios los ayuntamientos, uno de ellos es el que controla el vertedero donde precariamente se acumulan los abundantes desechos de todos los demás.

Nuestros políticos piensan que el desarrollo depende de aprobar modernas leyes que no se cumplen o que las transformaciones ocurren con simplemente copiar modelos e instituciones extranjeras.  Lamentablemente no es así y por eso a pesar de grandes inversiones y reformas legislativas,  los problemas fundamentales nos arropan porque por razones políticas no les hemos querido buscar verdaderas soluciones.  Algo huele mal y no es solamente la basura que acumulamos, sino toda la demás mugre que la rodea que impide nuestro desarrollo.

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