El Señor Presidente conversa con la gente de la calle y comparte con sus viejos camaradas en el lugar de siempre. El Compañero Presidente anda en su carrito, como siempre, sin volarse los semaforos con franqueadores. El Ciudadano Presidente vive de un sueldo modesto, no derrocha lo ajeno, no practica el tráfico de influencia ni especula con nada. El Señor, Compañero, Ciudadano Presidente no ha renegado de su pasado ni de sus ideas y sigue siendo, para sus familiares, amigos y conocidos, el mismo de siempre. (Hablo de Pepe Mujica, Presidente de Uruguay).
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