En la valoración del último discurso del presidente Medina, quienes lo hacen positivamente como aquellos que piensan lo contrario, en esencia, coinciden en que él hizo un llamado al “borrón y cuenta nueva".

Esa posición, junto al discurso de Leonel Fernández que le precedió y que nunca debió haberlo hecho, contribuyeron a acentuar el rechazo al paquetazo fiscal, a generalizar en todos los sectores sociales  las demandas de justicia y el rechazo al sistema de impunidad entronizado por los grupos y partidos políticos que se han sucedido en el poder.

En su discurso, Medina no se refirió directamente a las demandas que hace la población, que se resumen básicamente en que se esclarezcan las causas reales del déficit fiscal heredado del pasado gobierno que han puesto el país casi en bancarrota económica y penalizar a los culpables de ese déficit.

Naturalmente, esa actitud no ha hecho más que profundizar y expandir  social y espacialmente las demandas, las cuales tienden en convertirse en demandas populares, no simplemente de un sector social.

Pero, este pueblo ha dicho basta!,  a pesar de esa campaña y a pesar de la aparentemente mansa y manida expresión de “mirar el futuro y no ver el pasado”

Esa expansión de los reclamos de justicia y fin de la impunidad, por otra parte, ha radicalizado la defensa del gobierno de parte de muchos de sus personeros, de sus bien remuneradas bocinas y de muchos de sus beneficiados allegados. Varios de ellos han reaccionados como siempre lo han hecho: con amenazas y chantajes a quienes de una u otra manera  participa o se solidariza con las demandas

A ese estilo de respuesta ya estamos acostumbrados quienes tenemos como opción de vida la decencia, el compromiso social y la defensa de la libertad en su más amplio y esencial sentido. Pero, el chantaje y la descalificación  se ido incrementando y ya no son los directores de algunos medios las victimas de esta perversidad, sino determinados dueños de medios.

La sistemática presión y chantaje contra quienes ejercemos el derecho a libre opinión no es nueva ni ha sido exclusiva de este gobierno y de su partido, lo nuevo es el nivel de agresividad y la peligrosidad de la misma, porque la encabezan siniestros personajes de mentalidad trujillista, a los que ahora se suma embajador en el Vaticano, quien mediante una carta al dueño de varios medios, le conmina a que en ellos no se viertan determinadas opiniones, haciendo referencia a un artículo del destacado intelectual Carlos Báez Evertsz.

Para este curioso diplomático, la opinión del Dr. Báez constituye una muestra de una “conjura” contra el gobierno y su partido que pone en “peligro” la integridad física del ex presidente Fernández.

Desde hace  tiempo, otros dicen que es para inhabilitarlo políticamente, en una campaña que en esencia busca limitar  la libertad expresión y el libre ejercicio del periodismo, al tiempo de intentar detener el clamor popular contra el paquetazo fiscal y la impunidad.

Pero, este pueblo ha dicho basta!,  a pesar de esa campaña y a pesar de la aparentemente mansa y manida expresión de “mirar el futuro y no ver el pasado”, que olvidemos el hecho de que en franca y descarada violación de las leyes se han enriquecido un puñado de funcionarios del pasado gobierno que se mantienen en sus puestos en el actual.

Las demandas sociales, ahora de carácter popular, van en sostenido incremento en este país porque el contexto internacional, signado por la indignación contra la corrupción la favorecen, porque la idea de la unidad en la diversidad gana terreno entre los diferentes actores que participan y promueven las protestas, porque se aíslan las tendencias sectarias y apolíticas, porque crece la conciencia de que el  borrón y cuenta nueva con que se pretende mantener el afrentoso sistema de impunidad nos está diluyendo como sociedad.

El rechazo al chantaje y al mantenimiento del sistema de impunidad, deberá expresarse con fuerza el próximo domingo 9, como actividad local en el marco de la jornada de lucha contra la corrupción y la transparencia en manejo de la cosa pública que se lleva a cabo a nivel internacional.