Música

Hostos y el canto en las escuelas dominicanas (2)

Por Miguel Collado

CÁPSULAS CULTURALES HOSTOSIANAS

Es Eugenio María de Hostos quien —en 1902, siendo Superintendente General de Enseñanza durante el gobierno de Juan Isidro Jimenes (1899-1902)—, introduce el canto en las escuelas dominicanas por considerar que la música podía un elemento a favor de la formación espiritual y moral de los niños y jóvenes. Él considerada que «el arte es el cultivo de la sensibilidad humana» y que «La música es voz del sentimiento, lenguaje de la sensibilidad inexpresable, palabra de lo inefable, grito, clamor, exclamación, queja, suspiro de todos los afectos».

Es de esa corriente de pensamiento hostosiano que surge el compositor José de Jesús (Chuchú) Ravelo (1876-1951), quien a partir de 1900, a la llegada de Hostos a Santo Domingo, se dedicó a enseñar canto en la Escuela Normal fundada y dirigida en 1880 por el Gran Maestro puertorriqueño.

Ravelo fue un gran colaborador del poeta Ramón Emilio Jiménez (1886-1970) en la musicalización de los textos poéticos contenidos en la obraLa Patria en la canción, publicada por Jiménez en 1933. El poeta santiaguero se graduó de bachiller en Letras y Ciencias en la Escuela Normal de Santiago, fundada por Hostos en 1881.

Producto de ese trabajo en equipo de Ravelo y Jiménez —de combinación perfecta de la música y la poesía— es el «Himno a Duarte», tan cantado en las escuelas dominicanas a partir de la década del 30 del siglo XX y asumido, luego, por el Instituto Duartiano como su himno institucional:

Himno a Duarte

Letra: Ramón Emilio Jiménez

Música: José de Jesús Ravelo

En la fragua de la escuela

nuestra patria fue forjada,

y el calor de su enseñanza,

le infundió vida sagrada.

 

La gloriosa Trinitaria

que fundara, tu heroísmo,

fue la cátedra primera,

de moral y de civismo.

 

Fuerza era que un maestro

preparara, la conciencia,

donde habría de nacer,

la soñada independencia.

 

Y es así como cantamos,

tus virtudes allá el estro,

junto al padre de la patria,

la figura del maestro.

 

En la escuela se te honra,

por tus hechos, sacrosantos,

en las letras y las notas,

encendidas de sus cantos.

 

Y al honrarte recordamos,

tu patriótico heroísmo,

es al prócer y al maestro,

que los dos son uno mismo.

 

La Bandera dice patria

y al decirlo se revela,

Que es el alma de la patria

señalándonos, la escuela.

 

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