La situación de violencia que hoy se vive en centros educativos públicos y, en menor grado, en los centros privados del país es un tema que mueve a profunda preocupación de autoridades, padres, profesores y de los ciudadanos en general.
El centro educativo como organización social tiene los mismos problemas que el resto de la sociedad y es un espejo que suele reflejar los males de su entorno. Lo que nos hace pensar que la violencia escolar está “dentro” y “fuera” de la escuela. Pudiera estar más allá de sus muros pero penetra en ellos y se establece allí. Y ya allí el centro escolar debe lidiar con ella.
Toca a la escuela cuidar su propio entramado organizativo y contar con los recursos humanos, programas, actividades y metodologías adecuados y efectivos para lograr con certeza la prevención ante la aparición de las conductas violentas perturbadoras de la paz y la seguridad en el ámbito escolar.
El acoso escolar es una forma característica y extrema de violencia escolar. El acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar, matonaje escolar, matoneo escolar, maltrato escolar, abuso o “bullying” en inglés.
Bullying es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma repetida a lo largo de un tiempo determinado tanto en el aula como fuera de ella, como a través de las redes sociales, lo que conoce con el nombre de ciberacoso.
Lo que realmente debe hacer la escuela es cambiar sus viejas preocupaciones a una nueva preocupación por “enseñar a ser”, enseñar a vivir juntos, enseñar a ser tolerante, decente, respetuoso, solidario y pacífico
El bullying puede considerarse también como una expresión de amenaza e intimidación entre escolares. “Un alumno es agredido o se convierte en víctima cuando está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo prolongado, a acciones negativas que lleva a cabo otro alumno o varios de ellos”. En algunos casos el bullying puede provenir del profesor, sobre todo cuando utiliza castigos físicos, psicológicos o “académicos” que lesionan la autoestima y los derechos de los estudiantes.
En el marco de la definición anterior, en el bullying se da la interacción de tres agentes: agresor, víctima y espectadores, siendo todos ellos vulnerables de formar parte del binomio víctima/agresor y encierra una violencia disimulada que adopta tres formas de manifestarse: a) agresión física, conllega ataques o golpes corporales; b) agresión psicológica, referida a todo tipo de agresión psicológica, incluyendo el chantaje; y, por último, c) la agresión de tipo verbal, relacionada con chistes, burlas, humillaciones, insultos y groserías.
La violencia escolar es el resultado del deterioro de la convivencia en casos aislados o con carácter general y produce una alteración del ritmo de las actividades académicas, además de un estado de zozobra en los componentes de la comunidad educativa que puede terminar afectando los resultados académicos y conducir al ausentismo y al fracaso escolar.
Un gran antídoto contra el bullying es la convivencia escolar. La mejor formar de evitar la violencia es la generación de un clima permanente de convivencia activa, manteniéndose alerta para prevenir y controlar los factores que alteran la convivencia y la paz en el centro escolar.
Entre otras estrategias para fortalecer la convivencia en la escuela está el desarrollo y fomento de la capacidad de diálogo, la solución de conflictos, el aprendizaje cooperativo y la disciplina positiva.
Otra medida efectiva consiste en llevar la “alfabetización emocional” a las escuelas y a los colegios, convirtiendo las emociones y la vida social en temas importantes en sí mismos, en vez de tratar estas facetas importantes en la vida cotidiana de los estudiantes como un simple estorbo sin importancia, o bien relegándolas a ocasionales intervenciones coercitivas o simplemente poniéndoles “malas notas en conducta”.
Lograr una convivencia saludable es un medio para prevenir los hechos violentos y esta tarea debe involucrar a todos los estamentos del centro educativo. Esto implicará cambiar muchas normas y estructuras funcionales en los mismos.
La violencia escolar es algo más que “una travesura de muchachos”. El camino prototípico hacia la violencia y la criminalidad comienza con niños que son agresivos, hostiles y difíciles de manejar desde los primeros años de escolaridad.
Lo que realmente debe hacer la escuela es cambiar sus viejas preocupaciones a una nueva preocupación por “enseñar a ser”, enseñar a vivir juntos, enseñar a ser tolerante, decente, respetuoso, solidario y pacífico. De igual manera deberán hacer suya esta preocupación la familia, los medios de comunicación y la sociedad. Comencemos temprano. ¡El reto es de todos!