Después de tres administraciones de Gobierno, Leonel Fernández sigue siendo un político activo. Especialmente con los compromisos internacionales que asume, se muestra siempre muy diligente en su condición de ex presidente dominicano. Ofrece conferencias, forma parte de misiones de observación electoral, como la recién realizada en Ecuador, encabezando la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos.

Leonel también ha sido muy activo en la crisis de Venezuela, como parte de una comisión de ex presidentes, que ha formulado propuestas de diálogo entre la oposición y el oficialismo. Junto a los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero y Martín Torrijos, ha sido uno de los proponentes del diálogo. No ha tenido éxito, pero ha salido a relucir con bastante frecuencia y casi siempre aparece ocupado, en los asuntos internacionales.

Con las actividades de la Fundación Global Democracia y Desarrollo también parece tener comprometido el tiempo. Muchas de tareas que lo comprometen son académicas o sencillamente de divulgación. Quienes observan las actividades de Leonel Fernández por las redes sociales se dan cuenta hasta de sus lecturas, pues frecuentemente recomienda libros para entender determinados fenómenos. Los libros son sobre temas internacionales. Su última recomendación es el libro La democracia defraudada. Populismo revolucionario en América Latina, de los autores Andrés Benavente Urbina y Julio Alberto Cirino.

Leonel Fernández, por sus lecturas, actividades y compromisos, parece no atender a las cuestiones políticas atinentes a su condición de presidente del principal partido político de la República Dominicana, el de la Liberación Dominicana. El doctor Fernández no habla ni escribe sobre los asuntos dominicanos. Y se entiende que tiene opinión sobre los avatares de la política dominicana, pero se la reserva para que el presidente Danilo Medina no tenga obstáculos en sus decisiones, o que no se interprete de modo interesado cualquier idea expresada por Fernández sobre el gobierno de Medina.

En la campaña electoral última Fernández apenas habló de política. ¿Cómo se puede ser presidente de un partido político y no decir nada sobre lo que ocurre en el país que usted ha dirigido por tres períodos de gobierno? ¿Cómo ser líder político y guardarse sus opiniones sobre el gobierno durante los últimos cinco años? ¿Es cierto que la política es también el arte del silencio o de la prudencia? ¿Se puede ganar adeptos o simpatizantes asumiendo un mutismo a conveniencia en la política dominicana?

Todos sabemos que Leonel Fernández está presente, por ejemplo en las reuniones del Comité Político del PLD. Que allí opina o propone ideas o rechaza propuestas. Pero de ese cuerpo solo salen las conclusiones, y quien comunica un escuerto resumen a la prensa no es el presidente del PLD, sino el secretario general. Leonel siempre guarda silencio sobre las reuniones del organismo al que pertenece y preside. Y se sabe que en el PLD hay un ruido muy grande con los grupos en que se encuentra internamente fraccionado ese partido.

Por tanto, tenemos un Leonel Fernández parlanchín sobre los asuntos externos a la República Dominicana, acudiendo a actividades, observando elecciones, siendo miembro de comisiones globales, y tenemos otro Leonel Fernández mudo, silente, político de clausura sobre los temas atinentes a la política interna en la República Dominicana. ¿Alguien le impide hablar sobre educación, economía, finanzas, Odebrecht, sobornos, corrupción, Ministerio Público? ¿Se autoincrimina Leonel Fernández si habla de esos temas? ¿Sigue siendo el "caso Quirino" una amenaza para el ex presidente?

Y además: Todo el mundo conoce las condiciones de Fernández como conversador y orador. Sus cualidades están por encima del común de los políticos dominicanos. Pero, inexplicablemente el tres veces gobernante dominicano ha preferido el silencio.