La muerte violenta del doctor Mateo Aquino Febrillet, este viernes, es una tragedia para la sociedad dominicana.

El candidato a senador por San Cristóbal por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), intervino para limar las asperezas entre los aspirantes a diputados de la provincia, y con tal intención fue parte de una reunión que se realizó en Santo Domingo el viernes, en un centro gastronómico en la avenida Anacaona, del Parque Mirador Sur.

Intentó ayudar a los candidatos a diputados de su partido en San Cristóbal, y se encontró con un dirigente camionero con prácticas violentas, Blas Peralta, presidente de un partido político aliado del PRM, quien actuó directamente o motorizó la acción violenta con disparos hacia el vehículo en que iban Aquino Febriles, Eduard Montás aspirante a diputado por el PRM por San Cristóbal y la secretaria del ex rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Los disparos terminaron con la vida de Aquino Febrillet e hirieron a su secretaria.

Este hecho trágico tiene que servir de lección a los partidos políticos. Personas violentas, con antecedentes de actos violentos, no pueden ser parte de instituciones oficiales y menos de instancias como el Congreso Nacional.

Las diferencias políticas deben dirimirse con diálogo, con el debate de las ideas. No con las armas. Y más si se trataba de una persona de talante pacifista, hombre de diálogo, como lo fue el doctor Mateo Aquino Febrillet.

Lamentamos su muerte. Ojalá que este hecho sirva para enderezar los desvíos de la política y detener las ambiciones desmedidas. Parece que una parte de los políticos actuales están dispuestos a cualquier cosa, incluso a matar, para llegar a una posición en el Estado. Claro, aspiran porque no van a servir, sino a buscar lo suyo, a poner en práctica mecanismos de corrupción, de clientelismo, nepotismo y otras irregularidades, con las que se enriquecen a costa del sacrificio a la ciudadanía.

Paz a los restos del doctor Mateo Aquino Febrillet.