Madrid, 3 jun (EFE/Olga Martín).- La FIFA, asociación de derecho suizo compuesta por 209 asociaciones nacionales y cuyo jefe, Joseph Blatter, dimitió este martes, es la organización deportiva más poderosa del mundo, capaz de superar los 2.400 millones de dólares de ingresos solo con los derechos televisivos del Mundial y de hacer recular a gobiernos con la amenaza de excluir a sus países de sus competiciones.

Fundada en 1904 con sede en Zúrich, el organismo que lleva una semana inmerso en unos de los mayores escándalos de corrupción, presume de informes financieros. El último, relativo al periodo 2011-2014, refleja récord de ganancias con 5.718 millones de dólares (frente a los 4.189 del ciclo anterior). Sus ingresos fueron 5.718 millones -el 43% procedente de los derechos de televisión- y sus gastos de 5.380 millones.

Los ingresos por eventos ascendieron a 5137 millones de dólares, de los que 2.484 millones fueron por derechos televisivos y 2.428 millones por la venta de los de Brasil 2014.

Con dos investigaciones en curso en Estados Unidos y Suiza y con un Congreso Extraordinario en el horizonte para elegir nuevo presidente, la FIFA tiene otra ocasión para hacer realidad el "firme compromiso" que afirma tener "con los principios de buena gobernabilidad y transparencia"

Con el objetivo de "mejorar constantemente el fútbol y promoverlo en todo el mundo", la FIFA no ha dejado de crecer en sus 111 años de historia y de aumentar su influencia a base de gestionar un producto como el Mundial, a cuya sombra han aflorado competiciones como el Mundial de Clubes que se disputa anualmente.

Gracias a la Copa del Mundo Brasil 2014, la FIFA pudo invertir más de mil millones de dólares en diversos proyectos de sus 209 asociaciones; beneficiar a cada una de ellas con 1.050.000 dólares y repartir 7 millones para cada confederación.

Brasil 2014 también dejó al país organizador 2.000 millones de dólares de ingresos procedentes del turismo, cantidad que reafirma el deseo de los países por ser anfitriones de un torneo que bate récords de audiencia y seguimiento. Rusia y Catar acogerán los próximos en 2018 y 2022, respectivamente.

Sólo en Estados Unidos, Brasil 2014 fue visto por 26,5 millones de personas y el mes en el que se jugó la competición se registraron más de 3.000 millones de interacciones en Facebook y 672 millones de mensajes en Twitter.

La influencia económica de la organización ha llevado a sus principales patrocinadores, empresas como Visa, Adidas, Hyundai o Coca cola, a mostrar su preocupación por las presuntas prácticas corruptas que se investigan desde el FBI y la Fiscalía de Suiza y a reclamar un comportamiento ético y transparente en una organización con influencia en otros ámbitos.

Políticamente su peso también va en aumento. El Congreso de hace cinco días en Zúrich fue testigo del apretón de manos entre los delegados de Israel y Palestina, pese a que el segundo había pedido la exclusión del primero,

La amenaza de la propia FIFA de excluir de sus competiciones ha modificado planes de gobiernos de distintas partes del mundo. Países como Nigeria, Perú, Macedonia y España han pasado por ello, en el caso español en 2008, cuando una orden ministerial obligaba a la Federación Española (RFEF) a celebrar las elecciones presidenciales antes de los Juegos Olímpicos, en contra de la voluntad federativa.

"No hay amenaza ni presión, pero si toman cualquier decisión contra la Federación Española no tendremos más alternativa que intervenir. Estamos esperando la respuesta de las autoridades españolas, que deben entender que no tienen que intervenir en las organizaciones deportivas", advirtió la FIFA.

Son palabras de Joseph Blatter, desde ayer presidente en funciones de la organización, que recientemente ha recibido la queja de la RFEF por la injerencia gubernamental que aprecia en la nueva normativa de los derechos audiovisuales.

Ahora, con dos investigaciones en curso en Estados Unidos y Suiza y con un Congreso Extraordinario en el horizonte para elegir nuevo presidente, la FIFA tiene otra ocasión para hacer realidad el "firme compromiso" que afirma tener "con los principios de buena gobernabilidad y transparencia" y su "intransigencia con todo acto delictivo o de mala fe, tanto en el marco de una competición como en cualquier otro contexto del fútbol asociación". EFE