México, (EFE).- Laura Ramos lleva cuatro días atrapada en el número 241 de la calle Enrique Rébsamen de la capital mexicana. Su hija Renata lanzó el jueves un llamado desesperado a través de las redes sociales para exigir a las autoridades el inicio de las tareas de rescate.

"Protección Civil no dio acceso a los topos, a las personas voluntarias, a nadie que quisiera ayudar", dice la joven visiblemente afectada ante la inacción de las autoridades y después de haber viajado a México desde Nueva York al no tener noticias de su madre.

"Nadie ha hecho nada y mi madre sigue atrapada", señala Renata, quien sostiene que probablemente ella sigue luchando por su vida mientras afuera hay una "lucha de egos" entre las diferentes corporaciones que están en el lugar: La Marina, la Secretaría de la Defensa y Protección Civil.

La planta baja del edificio, ubicado en la colonia del Valle, desapareció como consecuencia del movimiento telúrico y la estructura se inclinó hacia el lado izquierdo.

El inmueble contiguo detuvo la caída y este sábado la estructura colapsada se resintió del sismo de magnitud 6,1 en la escala de Richter registrado esta mañana.

El nuevo temblor también cerró el paso que habían logrado los expertos después de muchas horas de trabajo para llegar hasta Laura, cuenta a Efe Jorge García, amigo de la familia y quien reconoce que no se sabe si está viva o muerta.

Dice que ha habido bastantes conflictos con el personal de Protección Civil, porque "constantemente detienen" las tareas de rescate de su amiga, que apenas empezaron el viernes.

"Ayer en la noche fue lo peor, cuando llegan los topos con una persona de Turquía que tiene muchísima experiencia en esto. Entró hasta llegar a una losa que había que romper" porque ya habían detectado el lugar donde está Laura y lo sacaron en la madrugada, apunta.

"Hubo hasta un conato de golpes" entre la familia y el personal de Protección Civil, que ha actuado con "gran prepotencia", porque ya estaban cerca de Laura, una buscadora de talento de 52 años que el martes decidió trabajar desde su departamento.

Jorge recuerda que el edificio resultó dañado por el terremoto de magnitud 8,2 en la escala de Richter del 7 de septiembre y varios residentes decidieron abandonarlo.

No fue el caso de Laura, hermana de Gabriela Ramos, directora general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que llegó de París para apoyar a su familia.

Esta mañana se reanudaron los trabajos. "Están tratando de ir seccionando parte de la losa para poder ir bajando hasta donde suponemos está Laura", pero desgraciadamente el sismo de esta mañana "cerró la entrada".

Fernando Álvarez, portavoz de la Brigada de Rescate Topos Tlatelolco-Azteca, confirma a Efe que Laura "está ubicada", pero hasta ahora "no ha respondido".

Explica que en el lugar la tensión es muy grande porque la familia está viviendo una situación de mucho estrés, le urge extraer a su ser querido.

Ello, combinado con la ausencia de un "sentido de urgencia" de parte de las autoridades, genera una situación explosiva, apunta Álvarez, quien estima que todavía hay entre 30 o 40 personas bajo los escombros en varios de los edificios colapsados en la capital.

"Se está tardando para todo, no se vale", se queja una vecina de la colonia del Valle, una de las más afectadas por el sismo del 7 de septiembre, quien espera impaciente novedades desde una carpa instalada en las inmediaciones de su edificio, del que fue desalojada porque ha sufrido daños severos.

La Brigada de Rescate Topos Tlatelolco-Azteca tiene desplegados a 80 de sus socorristas en distintos puntos de la capital mexicana trabajando en el rescate de sobrevivientes, así como en el estado de Morelos, donde se registró el epicentro del terremoto del martes.

Aunque el tiempo se agota, todavía hay esperanzas porque, asegura, las personas pueden resistir hasta siete días bajo las ruinas. EFE