SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Las personas obesas, afectadas por la suma de dolencias que confluyen en el llamado síndrome metabólico (MetS), perciben menos el sabor. Este hallazgo puede ser determinante para diseñar dietas personalizadas mucho más eficaces.

A esta conclusión llegó un grupo de investigadores españoles, que ha publicado sus resultados en la revista American Journal of Clinical Nutrition, bajo el título traducido Asociación entre la percepción del gusto y la adiposidad en sujetos mayores con sobrepeso u obesidad con síndrome metabólico e identificación de nuevos genes relacionados con el gusto.

“Estudiamos la relación entre la percepción de los gustos básicos, es decir, dulce, salado, amargo, agrio y umami (por separado y conjuntamente en una "puntuación de sabor"), y las medidas antropométricas en sujetos mayores con síndrome metabólico (MetS). Se realizaron GWAS para identificar genes asociados con los gustos básicos y su puntuación”, se detalla en la investigación.

En la epidemiología genética, un estudio de asociación en todo el genoma (GWA estudio, o GWAS), también conocido como conjunto estudio de asociación de genoma (WGA estudio, o WGAS), es un examen de muchas variantes genéticas comunes en diferentes individuos para ver si cualquier variante es asociado con un rasgo. GWAS normalmente se centran en la asociación entre polimorfismos de nucleótido único (SNPs) y rasgos  a las enfermedades importantes producidas en la población.

El trabajo de los españoles, que se llevó a cabo con una muestra de 381 hombres y mujeres, fue realizado por un equipo del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) de la Universidad de Valencia.

En concreto, los científicos demostraron una relación inversa entre el peso, obesidad y perímetro de la cintura y la percepción del sabor, aunque reconocen que los resultados "no permiten saber si esta relación es causa o consecuencia".

Así lo confirmó el CIBEROBN en una nota de prensa publicada con posterioridad a la puesta en circulación de la edición de la revista American Journal of Clinical Nutrition que contiene este trabajo.

DESTRUCCIÓN DE LAS PAPILAS GUSTATIVAS

"Conclusiones recientes en ratones han demostrado que la inflamación que suele existir en la obesidad es capaz de destruir las papilas gustativas", argumenta la investigadora del CIBEROBN y coordinadora del proyecto, Dolores Corella.

La jefa de grupo del CIBEROBN recientemente fue reconocida con el Premio Rei Jaume I de Investigación Médica por su contribución pionera al desarrollo de la Epidemiología Genómica y, en especial, a la Genómica Nutricional, ocasión en que se difundió un vídeo con su trabajo:

https://www.youtube.com/watch?time_continue=14&v=nNlfbdw2dJk

Sobre la investigación publicada en la revista American Journal of Clinical Nutrition, Corella apunta a la posibilidad de que las personas con menor capacidad de saborear "tuvieran que comer más alimentos para conseguir que llegara al cerebro una información suficiente y parar de comer", lo que podría llevar a más obesidad.

GEN LRRC2 VINCULADO AL ASMA Y OTRAS ENFERMEDADES

Los científicos españoles, adicionalmente, han identificado por primera vez un gen relacionado con la percepción del sabor denominado "LRRC2″, gracias al análisis del genoma de los participantes y que, curiosamente, también está vinculado al asma y otras enfermedades pulmonares.

"Es un dato curioso porque hace unos años se descubrió que algunos receptores del sabor, fundamentalmente el sabor amargo, además de en la lengua, se encontraban en el pulmón", destacó la investigadora, aunque esto es algo -remarcó- "que requiere más investigación".

Con estos resultados, el equipo científico pone de manifiesto la necesidad de tener en cuenta la capacidad de percepción de los distintos sabores por cada persona a la hora de pautar dietas para prevenir o tratar la obesidad.

El estudio, que contó con la colaboración del human Nutrition Research Center de Boston,  concluye que medularmente se verificó “una fuerte asociación inversa entre una mayor percepción del gusto y el peso corporal, el índice de masa corporal y la circunferencia de la cintura en sujetos mayores con MetS” y que, a las par, se identificaron algunos SNP (varios polimorfismos de un solo nucleótido) relacionados con el gusto”.

Al respeto, en el mismo trabajo se admite que “existe una falta de conocimiento sobre los polimorfismos que influyen en el gusto, dada la escasez de estudios de asociación de genoma (GWAS) publicados”.